Os confieso que cuando Ana María Aldón comenzó a formar parte del equipo de colaboradores de ‘Viva la vida’ no sabía con qué mujer me iba a encontrar. Estuvimos bastante tiempo sin coincidir en el plató, porque yo iba los sábados y ella los domingos. El azar o la actualidad nos hizo empezar a coincidir en el programa. Cuando se dio a conocer su relación con Ortega Cano siempre manifesté que esta iba a ser una buena mujer para el maestro. Percibí algo en ella que pensé que le haría bien a José y le daría la estabilidad que necesitaba en ese momento de tormenta en su vida, tras el accidente en el que falleció Carlos Parra y que lo llevó a ingresar en prisión. Esta desgracia demostró lo que significaba Ortega Cano en la vida de Ana María después de haber sido padres juntos. Ella no lo dudó y se trasladó con él a Zaragoza.

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Nunca faltó a ninguna visita y el estar siempre en un segundo lugar me hizo acercarme a ella y respetarla. Es verdad que las dos hemos tenido algún que otro encontronazo en ‘Viva la vida’, porque no me pareció justa su reacción ante cosas que habían pasado en el programa ‘Sálvame’. Cosas que yo ni recordaba. Entiendo cómo se sintió cuando se vio ridiculizada y no me siento orgullosa de haber formado parte de la parodia en la que yo hacía de embarazada. Más bien me hace sentir bastante mal. Hace quince días, Ana María –de la forma más natural y espontánea, porque ya os aseguro que no había nada pactado–, su respuesta y sus ojos decían que necesitaba hablar tras una pregunta de Emma García. Entonces la mujer de Ortega Cano contó lo que le estaba o le sigue pasando.