Esta semana quiero empezar contándoos que el programa ‘Sálvame’ del pasado viernes fue muy complicado para mí. No era tan solo la muerte de Bernardo Pantoja, una persona conocida por ser el hermano de Isabel Pantoja y, sobre todo en los últimos años, por ser el padre de Anabel. Había muerto el padre de una compañera. Eso significa que te tienes que desdoblar en lo que es tu trabajo y lo que es tu sentimiento ante el dolor por la pérdida del padre de esa compañera.

Es complicado caminar en ese filo de la navaja. Es cierto que hablamos de una familia mediática con muchas complejidades o con pocos comportamientos naturales, por decirlo de otra manera. A lo mejor es muy fácil torear desde la barrera, que es lo que hago yo o lo que hacemos todos cuando no hablamos de nuestras familias. En esos casos, el duelo es mucho más complejo para moverse con naturalidad. No tengo duda alguna de lo que mi compañera Anabel Pantoja ha hecho con su padre en los años más difíciles de su salud. Tampoco dudo de que mi compañera ha vivido su niñez con un padre ausente. Superar esa herida no ha tenido que ser fácil para ella. A su lado, por suerte, ha tenido a Merchi, una madre magnífica. Ella es la mujer que le ha dado todo el amor que no recibía de la otra parte o que si lo recibía se diluía rápidamente.

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Isabel Pantoja
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Anabel Pantoja Merchi
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Anabel Pantoja
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