“Jopé, en persona está bastante arrugadilla”, oigo en la cola para la firma del libro de Esperanza Aguirre (no me pregunten cómo se llama que ahora me da palo buscar en google). Un poco más allá está Víctor Amela atrincherado junto a un irreconocible Aute, ganado ya totalmente para la causa alopécica.

Que no se me ofendan los compañeros, que peor es lo me suelta una ciudadana cuando viene a mi firma: “¡Es usted más fea en televisión!”. Y ponte a sonreírle porque es una posible compradora cuando lo que querría sería pegarle con una tubería de plomo. Sí, es la Feria del Libro de Madrid, un año más, solo apta para autoestimas de piedra berroqueña.

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