Ya de madrugada, en mi casa, seguía oliendo a Isabel Pantoja

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Isabel Pantoja y Jorge Javier Vázquez

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Pantoja y Jorge Javier sellan su pacto con un apretón de manos

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Jorge Javier Pantoja

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Jorge Javier Vázquez

Viernes, seis y media de la tarde. Escribo estas líneas mientras veo, por no sé cuántas veces, el extraordinario documental ‘Maria by Callas’. Y caigo en la cuenta –o, al menos, en mi cuenta– de que Isabel Pantoja es nuestra Maria Callas en versión folclórica, nuestra última diva. La representante de una manera de ser, estar y presentarse públicamente que no es que haya desaparecido por estar en decadencia, sino porque exige llevar una vida aislada, rodeada de misterio y poco dada al divertimento expansivo. Además de una rotunda biografía, Pantoja sigue interesando porque no se prodiga en exceso. Escoge cuidadosamente cómo, cuándo y dónde. Y el día que decide dar la nota no se conforma con dar solo una, sino que nos regala una escala para seguir alimentando el mito durante un tiempo. Entonces, desaparece de nuevo hasta que detecta que necesita dar otro puñetazo sobre la mesa para fortalecer su privilegiado lugar bajo el sol.

Ha sido la ganadora

El jueves llegó al plató de ‘Supervivientes 2019’ exultante, porque sabe que ella, y solo ella, ha sido la ganadora de esta edición. Me sorprendió en lo poquita cosa que se ha quedado. Pantoja se fue a la isla ya delgada y, si a eso le sumas nueve kilos menos, te choca verla en persona, impregnada de ese perfume que usa desde hace décadas y con el que, según cuenta la leyenda, rocía las primeras filas de sus conciertos. El caso es que llegué a casa a las dos de la madrugada y, como me había dado la mano durante varios momentos de la noche, la mía todavía seguía oliendo a ella a esas horas tan intempestivas. La noche del jueves, Pantoja ofreció un espectáculo de primera categoría. Creo que estamos equivocados si pretendemos que durante una entrevista Isabel nos abra su corazón y vaya amontonando encima de la mesa verdad tras verdad. Tal y como recalcó, está a punto de cumplir 50 años trabajando y sería de muy lerdos pensar que la vamos a pillar en un renuncio. Nuestro deber como entrevistadores es intentarlo, pero la Pantoja tiene tal dominio de la escena que es difícil sorprenderla. Y cuando parece que se la ha pillado, no es así.

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