La emisión del capítulo cero de la serie documental de Rocío Carrasco nos deja a todos en plató noqueados. El silencio se apodera del lugar porque, tras la brutal confesión de Rocío, no te viene a la cabeza qué decir. Solo callar y reflexionar sobre cómo se ha podido llegar a esta situación.

Hablo por la parte que me toca: intuía algo, pero no que la realidad fuera tan cruel. Incluso voy a ir más allá. Sé que Rocío y Fidel intentaron quedar conmigo con el fin de explicarse, pero yo evité ese encuentro porque veía a la pareja muy desnortada, enmarañada en unas cuestiones legales con poco fuste. Y sobre todo la veía a ella muy descentrada. Con los pies poco pegados al suelo. No supe ver qué desgarrador era su silencio. La serie documental sobre Rocío Carrasco no es una retahíla de chismes sobre la hija de la Jurado. Es un relato de vida que nos empuja a cuestionarnos por qué somos tan poco solidarios con lo que les sucede a demasiadas mujeres en el mundo.