Vidas propias

Días familiares en Marrakech

Jorge Javier Marrackech

11 de noviembre de 2017, 12:26 | Actualizado a

Escribo en el avión mientras vuelvo de pasar cuatro días con mi madre y mis hermanas en Marrakech. Regreso feliz, pero también melancólico. Llevo veintidós años fuera de Badalona y cuando paso tiempo con mi familia advierto con mayor certeza cómo me he perdido su día a día. Es como si me dieran una bofetada emocional para recordarme que los años pasan más deprisa de lo que creo.

He aprendido mucho en este viaje y no todo me hace gracia. Lo fundamental: que me he vuelto muy mandón, algo gruñón, bastante impaciente y muy poco tolerante. Escrito así parece que soy un monstruo pero en mi descargo diré que creo que tiene que ver con el hecho de que P. y yo nos hemos hecho demasiado a vivir solos. No estoy a acostumbrado a esperar para desayunar a que una hermana se seque el pelo con el secador, por ejemplo. O que hagan fotos a cosas que a mí me parecen banales, por ejemplo a un palmera. Sucedió en los Jardines Majorelle, donde mi paciencia estuvo a punto de estallar cuando en vez de disfrutar del lugar tuve que dedicarme a esquivar a la que se hacía un selfie o al que posaba con la pareja. Creo que dentro de poco en los lugares turísticos habrá días para los que quieran hacer fotos y para los que no. Y si no, al tiempo. Los que las detestamos también merecemos nuestro lugar en el mundo.

Hemos disfrutado paseando por la Medina, comiendo cous cous o emocionándonos en el Museo de Yves Saint Laurent. Fue en una de las salas, mientras contemplaba su colección de trajes, cuando viví un momento tan bello como sobrecogedor. Empezó a sonar 'Casta Diva' de la Callas –sí, un poco tópico– y se detuvo el mundo –sí, un poco cursi–… hasta que sonó un móvil y de repente la música cesó. Me recordó a cuando en las habitaciones de ‘GH’ se enciende la luz por la noche cuando comienzan a hablar. Una cortada de rollo.

Tres cosas que también he aprendido en este viaje: primera, que tenemos que ir pronto a desayunar porque si no la gente “espiscorrotea” las bandejas. Segunda, que mi hermana Ana le recomienda a mi hermana Esther que se “esturrufe” el pelo para que le quede bonito. Y tercera y muy importante: que es poco recomendable comprar bragas en los chinos porque se despega el rizo.

Noticias relacionadas

Te puede interesar...

Loading...

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de Lecturas?