El salón cargado de personalidad de Ana Milán: mucho estampado animal, toques dorados y unas bragas de algodón

Recorremos los rincones más especiales de la casa de Ana Milán. Un hogar que refleja a la perfección la personalidad arrolladora de su propietaria

foto autor Conchi
Conchi Álvarez de Cienfuegos

Redactora Jefe de Clara Corazón

ana milán

Ana Milán en una foto de su nueva casa

@byanamilan

Pocas personas pueden presumir de tener una vivienda que refleje al cien por cien su personalidad; pero Ana Milán (49 años) es una de ellas. La actriz abre las puertas de su hogar, situado en uno de los barrios más vivos de todo Madrid, para descubrirnos el mundo original y repleto de elementos únicos (como ella) en el que habita.

Os acercamos el lado más casero e informal de Ana Milán; ese que la alicantina muestra en sus redes sociales, donde se convirtió en todo un fenómeno viral durante la pandemia. La actriz alegró muchos ratos muertos a sus seguidores a través de sus directos de Instagram, donde compartía las anécdotas que han marcado su vida. La Olimpia de ‘Física o química’ enamoró en esas conversaciones a cámara, desde el sofá de la que entonces era su casa; desde su dormitorio.

Ahora, la actriz vive en un nuevo piso completamente reformado y en el que ha volcado toda su personalidad a la hora de decorarlo. Tal y como ella contó hace unos meses a la revista AD, buscaba una vivienda “de aires parisinos y un toque de ‘extravaganza’”. Y el que no entienda a qué se refiere Milán, solo tiene que echar un vistazo al interior de su salón, donde una gran lámpara palmera custodia uno de los laterales de la estancia, mientras los leopardos de los cojines reposan plácidamente en el sofá estampado.

Casa de ana milan

Un detalle de la nueva casa de Ana Milan

@byanamilan

Ana Milán siente vivir en su propia serie. Tanto es así que, como la vida debía quedársele corta, ideó una ficción que fue todo un éxito en la plataforma de pago de Atresmedia, ‘By Ana Milán’. En ella plasmaba esa sensación de protagonizar su propia versión cañí de ‘Sexo en Nueva York’, algo que también ha acabado inundando este piso que sería el sueño de Carrie Bradshaw.

Una vivienda que tiene mucho de centro de reunión, de escenario para las cenas con amigos y los vinos improvisados cualquier miércoles al caer la noche. Su sueño hecho realidad. Y es que los amigos son vitales en la vida de Ana Milán, hasta el punto que la esencia de estos está integrada hasta en la decoración del domicilio. Una de sus íntimas le hizo a mano 1000 pajaritas de papel en honor a la tradición oriental que asegura que cuando le fabricas a alguien esa cantidad de garzas le estás garantizando la felicidad. Y sus allegados solo quieren lo mejor para ella; así que la actriz solo puede corresponderles abriéndoles de par en par las puertas de su casa. Literalmente. Para Ana tiene mucho sentido que tanto la cocina, como el salón y el despacho estén abiertos, con espacios diferenciados, pero abiertos; para que sus invitados puedan transitar de un lado a otro, y moverse libremente sin puertas ni paredes. Además, a la hora de hacer reuniones se gana en espacio.

Uno de los puntos fuertes de su salón es la chimenea del siglo XIX fabricada en mármol de Carrara y tallada a mano. Todo un lujo. El perfecto acompañamiento para su piso-palacio de corte clásico, con molduras en el techo; pero que resulta ser tremendamente moderno al contraponer detalles tan sorprendentes como la foto de Patricia Matencio de un trasero femenino con unas bragas de algodón. Justo lo que pretendía. Cuadros que son regalos, miles de recuerdos de lo vivido, mapas de las ciudades que un día recorrió junto a su amor… dan como resultado un casa retro-kitsch, que nos presenta a la sorprendente mujer que la habita.

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La parte del salón de la casa de Ana Milán que correspondería al comedor 

@byanamilan

En su habitación, bajo un papel pintado de inspiración afrancesada, su cama que es su refugio. Donde lo mismo estudia un personaje, que se enfrasca en la última serie de moda de la que tiene que ver toda la temporada del tirón. Y cuando se cansa de tanta cama, la recibe su bañera, que no reposa en el baño, sino en el mismo dormitorio. Un templo para el relax.

Las elecciones decorativas de Ana Milán son arriesgadas e intrépidas, tal y como es ella. Y, al final, todas responden a su lema de vida, “por encima de lo práctico, elijo lo bello”.