Hay que tener cuidadín con los retos porque pueden volverse en contra de uno… mirad a Rodri, que quería poner a prueba a Bea, y, al final, acabó arrepentido. El concursante de GH 17 planteó una noche de acampada ruprestre y quien acabó quejándose más fue él. Y no es que precisamente Bea se quedase callada…

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Los Rodea no habían ido a un camping en su vida. No sabían montar la tienda, ni que los mosquitos son criaturas voraces que se alimentan de campistas inocentes como ellos. Que en el campo hay y grillos y que estos cantan (y mucho) por las noches. Tras comerse un bocata en un restaurante cercano (chico, ya que se ponían podían haber preparado ellos para que la inmersión fuera total), se fueron a dormir. Querían ver las estrellas pero ni eso había. La cara de Bea era un poema. Corrieron hacia la tienda de campaña, estrecha e intraspirable, y ahí se quedaron el resto de la noche, quejándose de los insectos, del suelo y de que les dolía la espalda. Los Calleja del camping.

Rodri sabía que este plan iba a ser una jugarreta para su chica, pero lo que no se imaginaba es que el Karma se la tenía guardada. Si la ganadora de GH 17 lo pasó mal, su pareja no disfrutó mucho más la experiencia, acabando con un lumbago como recuerdo de la aventura.

A la mañana siguiente, y tras un intento de senderismo para el que Bea no estaba preparada, ni física ni mentalmente, volvieron a casa. Regresaban con las orejas gachas por no haber sido capaces de sobrevivir a la vida ‘salvaje’ (ejem) y con un anuncio para Wallapop: se regala tienda de campaña. Ellos no la volverán a necesitar.