Pablo Motos y Quique San Francisco mantenían una estrecha amistad. El actor, que ha fallecido hoy víctima de una neumonía bilateral, acudió en numerosas ocasiones como invitado a ‘El Hormiguero’ y protagonizó momentos de lo más divertidos junto al presentador. Unos instantes de risas y complicidad que tal y como ha contado hoy Pablo, traspasaban la pantalla. El conductor del programa de Antena 3 ha querido empezar el programa rindiendo un bonito homenaje a su amigo, al que va a echar mucho de menos. “Me vais a permitir que haga una excepción”, ha comentado sobre que esta vez iba a empezar el programa de forma distinta por su amigo. “Esta tarde se ha muerto mi amigo Enrique y quiero hablar de él”, ha comenzado su emotivo discurso.

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Sobre lo que supuso Quique San Francisco en los comienzos de Pablo Motos, el presentador ha contado que “me enseñó a estar en un escenario, me enseñó a estar en Madrid y me enseñó hasta qué extremo puede ser libre”. De esta última lección ha destacado que “puedes ir a trabajar, tener un horario, obedecer a tu jefe… Él era libre y eligió vivir por el lado salvaje de la vida”. Pablo ha contado que Quique “a veces no tenía dinero, le quitaban la luz, se metía en problemas. Pero si le preguntabas siempre decía que estaban bien. Era un genio y un sabio”.

Pablo Motos

Pablo Motos durante su homenaje a Quique San Francisco.

Antena 3

Entre las anécdotas que Pablo Motos ha destacado está que “quedábamos en su casa para beber cerveza y jugar a la videoconsola y hacía chistes infinitamente mejores que los que le hacíamos para ‘El Club de la Comedia’”. De su amistad ha resaltado que “casi nunca hablamos en serio porque él lo evitaba. Le pregunté si se daba cuenta de que iba a acabar fatal. Él dijo eso no va a pasar. Siempre que estás desesperado aparece una buena persona y te ayuda”. Y del lado más complicado de la vida de Quique San Francisco, Pablo Motos ha contado que “su casa siempre estaba llena de gente, a veces muy dudosa y peligrosa. Me decía se tiene que conocer a gente de todas partes. Solo necesito tener un amigo que tenga un barco”.

Pablo Motos ha terminado sus palabras sobre su amigo destacando lo mejor de él. “Todos queríamos a Enrique, te hacía sentir debilidad por él. Era noble, buena persona, solidario y muy valiente. Delante de él jamás se convertía una injusticia. Enrique también era un héroe. Ser actor es difícil pero ser una leyenda como él… Todos le recordaremos con la imagen más significativa de esta Navidad riéndose de la muerte. Seguramente esa fue su última gamberrada. Lo que más le gustaba era divertirse, eso es lo que vamos a hacer esta noche para honrar su memoria y hacerle el homenaje que merece”.