Lydia Lozano regresaba hace una semana al plató de ‘Sálvame’ después de 36 días confinada en su casa. Al poco de que el gobierno aprobara el estado de alarma, la colaboradora sintió algunos síntomas relacionados el coronavirus, y aunque finalmente se trató de una gripe, cumplió a rajatabla las medidas de la cuarentena. Lydia estaba deseando regresar al plató, dejar a un lado las videollamadas que hacía con el programa desde su casa y retomar su trabajo. Pero lo cierto es que la vuelta a la televisión le está costando mucho más de lo que pensaba. Así lo ha demostrado esta tarde en ‘Sálvame’ cuando ha roto a llorar por la angustia que siente.

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Durante la conexión que el programa ha hecho esta tarde con Mila Ximénez, que se encuentra confinada en su casa, Lydia ha comenzado a derramar lágrimas. Lo ha hecho durante las palabras de Mila y después de que algunos compañeros como Rafa Mora hayan criticado que no está al cien por cien. Mila le ha mandado ánimos desde la distancia y ha dado a entender que su compañera lo está pasando fatal durante estos días. Algo que Jorge Javier Vázquez ha querido saber de primera mano y no ha dudado en preguntarle qué le pasaba. Entre lágrimas ha reconocido que “es una etapa muy dura. Yo hablaba con Mila y le intentaba decir cómo es la vuelta… Uf, es muy heavy”.

Lydia Lozano 03

Lydia ha reconocido que cuando veía a sus compañeros en plató desde la televisión de su salón, le daba envidia y ahora se siente “una privilegiada” al haber regresado a su trabajo. Pero al mismo tiempo le está resultando “muy duro”. Por eso ha añadido que escuchar las palabras de sus compañeros sobre que no está en su mejor momento como colaboradora, “es duro para mí”.

Una de las sensaciones que tiene Lydia cada tarde cuando sale de su casa y pasa unas horas en Telecinco es la de miedo. “Lydia no va al baño aquí en cinco horas”, ha desvelado Jorge Javier. Algo a lo que ella ha añadido que le da miedo “el pomo y todo. Ayer fui en el último minuto, no pude aguantar y dejé la puerta abierta”, ha reconocido. Unas medidas que continúan cuando llega a su casa, cuando lo primero que hace es “me desnudo literalmente”. Al ver cómo se venía abajo y lo mal que lo está pasando, sus compañeros han intentado animarla. Desde casa, Mila ha dicho “la entiendo perfectamente, entiendo la responsabilidad que es para ella ir a trabajar”.