Mirad bien la foto que abre esta noticia porque a inquietante no le gana ninguna otra del mundo del corazón. El bebé que sostiene amorosamente David Bisbal entre sus brazos y acuna como su fuera un niño propio, no es suyo es de su hija Ella.

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“Pues ya soy abuelo”, escribe el almeriense. “Estos muñecos de hoy día que parecen de verdad, por Dios”, y es que estas Navidades, Papá Noel ha dejado bajo el árbol de la familia Bisbal uno de esos complejísimos muñecos que parecen niños reales. Son los llamados bebé reborn y están fabricados recreando cada pliegue y cada mueca de un chiquillo resultando, en cierto modo, espeluznantemente reales.

Si los padres de nuestra generación sentían preocupación porque las Barbies no se adecuaban a unos estándares físicos reales, los de esta generación de niños pueden estar tranquilos, estos nuevos juguetes son calcaditos a la realidad. Quizás demasiado.

Claro que los bebé reborn no son un capricho al alcance de cualquier niño. El precio de estas magistrales reproducciones de la vida real cuestan varios cientos de euros, dependiendo del grado de detalle con el que estén fabricados los pequeños. En la industria existen auténticos artesanos del látex que son capaces de imitar a la perfección cada centímetro de la piel de un recién nacido. Pequeñas venas, pestañas y cejas que recuerdan a las de cualquier bebé. Claro está tanto detalle realizado a mano y con tanto esmero, es un verdadero lujo por el que se llega a pagar hasta mil euros.

El ‘nietecillo’ de David es una niña rubia, como él y Ella (los genes Bisbal), que ya luce pendientes y va vestida primorosamente como un recién nacido. Esta creación tiene coloretes y se le puede poner y quitar el chupete; será por si llora la criatura, que es lo único que le falta.