La presencia del príncipe Harryen el funeral del duque de Edimburgo previsto para el próximo sábado 17 de abril ha creado una enorme expectación entorno a su persona. El hijo pequeño de Lady Di, que llegaba a Londres en el día de ayer para llevar a cabo la cuarentena obligatoria estipulada por el gobierno británico, no ha tenido muy buenas palabras para algunos de los miembros de su familia y eso le coloca en una posición un tanto incómoda.

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El deseo del duque de Edimburgo y las restricciones sanitarias a consecuencia del coronavirus han provocado que el funeral reúna exclusivamente a 30 personas centrado en el entorno más íntimo del marido de la reina Isabel II en el que, por supuesto, no faltarán sus hijos y nietos. Pero entre todos los asistentes es Harry el que más revuelo está levantando. Esto ha provocado que se cuestionen infinidad de detalles: ¿llevará uniforme militar después de que el pasado mes de febrero la Reina le retirara los honores militares?

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Tal y como han adelantado algunos medios británicos, Harry debería llevar un traje con sus medallas del ejército, mientras que su padre y su hermano optarían por sus respectivos uniformes militares. Sin embargo, el experto en realeza Richard Fitzwilliams asegura que ambos hermanos irán en traje para evitar diferencias entre ellos. Otra duda que se plantea es el lugar que ocupará el duque de Sussex dentro del templo remarcando así su posición actual dentro de la familia real.

Lo que sí que parece bastante improbable es que los príncipes Harry y Guillermo se vean las caras antes del funeral. Aunque los hijos del príncipe Carlos se encuentran a apenas unos kilómetros, ya que el duque de Sussex está realizando la cuarentena obligatoria en Frogmore Cottage, los hermanos no coincidirán hasta el último adiós al duque de Edimburgo. Así, no tendrán la oportunidad de hablar sobre los desencuentros que han protagonizado en los últimos meses.

Apenas quedan cuatro días para dar respuesta a todas estas cuestiones que colocan a Harry como el asistente más incómodo a este funeral y que supondrá el primer reencuentro público del duque con toda la familia tras la polémica entrevista a Ophra Winfrey.