'MasterChef' regresó a la parrilla televisiva tras una semana de vacaciones. Retomaron la competición justo donde la habíamos dejado, tras la repesca de Patricia y la expulsión de Julia. Para esta vuelta, eligieron una primera prueba complicada. El concurso de Televisión Española invitó a cinco parejas para ayudarles a una difícil decisión y una de las más importantes de su boda: escoger la tarta nupcial. Pero hubo un detalle que no gustó a los espectadores.

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Para superar esta prueba, los aspirantes tuvieron que trabajar en parejas para elaborar el pastel soñado de estos novios en solo 120 minutos. Luismi se compinchó con Jonkin, María Lo y trabajaron juntos David, Adrián colaboró con Patricia, mientras que Claudia y Vero tuvieron que colaborar para superar este reto, o al menos intentarlo. Yannick se quedó sin compañero y se unió a Amelicious, participante de ‘MasterChef 9’.

"Vamos a recibir a unos invitados...", dijo Pepe Rodríguez antes de decir uno a uno el nombre de las diez personas que componían esas cinco parejas. Para aclarar la situación a los aspirantes, que estaban descolocados al descubrir que se trataba de personas anónimas, añadió: "Son parejas que se van a casar". "Estas cinco parejas necesitan vuestra ayuda. Los novios os van a explicar cómo quieren que sea la tarta de su boda y la tenéis que replicar", explicó Samantha Vallejo-Nágera sobre la prueba que debían realizar los aspirantes. Sin embargo, las redes sociales criticaron la decisión del programa de invitar solo a pareja heterosexuales.

"Muy buena y representativa elección de personas que van a casarse", escribía uno de los usuarios de Twitter. Otras usuarios señalaron al programa, por asegurar que se trata de un espacio que da "visibilidad al colectivo LGTBI" pero solo mostrar parejas heteronormativas en una prueba de tartas de boda.