1978, ‘Grease’ se acaba de estrenar en cines en Estados Unidos, pero aquí nos degarramos la camisa a ritmo de ‘Vivir así es morir de amor’ y los ojos nos hacen chiribitas cuando María Jiménez saca su portentosa pierna a pasear cuando grita eso de ‘Se acabó’. Estamos en una idílica ‘urba’ de las afueras de Madrid, con un montón de chaletitos cuajados de flores en sus jardines. Nos detenemos en uno de ellos, donde un padre juega con sus dos hijas. La más pequeña, que no alcanza un año, aún no lo sabe pero está llamada a ser la reina de los medios días. Es Sonsoles Ónega.

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Lecturas fue el medio para el que la periodista hizo su primer posado cuando solo tenía 9 meses. Fernando Ónega, con unas gafas por las que ahora mismo mataría una servidora, nos presentaba a su clan. Su mujer, Marisol, y él habían formado una preciosa familia. Él, un joven periodista que colgó los hábitos tras cinco años en el seminario, hacía malabares entre su profesión y su casa. Y es que ya por aquel entonces existían los problemas de conciliación con los que aún seguimos lidiando a día de hoy y tantos quebraderos de cabeza nos dan. Imaginad la situación del comunicador, dividiéndose como buenamente podía entre su absorbente carrera y ver crecer a sus dos niñas.

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Y es que Ónega, ya en el año 78, era un rostro muy conocido de la pequeña pantalla debido a su participación en ‘Siete Días’, un espacio informativo que vendría a ser el ‘Ya es mediodía’ que presenta ahora su hija (pero sin Rosa Benito). Y eso no era todo; además, el progenitor de Sonsoles era subdirector del periódico Arriba y director de la Oficina de Prensa de la Presidencia del Gobierno. Casi nada. Como para no tener que hacer un Tetris con tu agenda.

SONSOLES ÓNEGA nos desvela sus planes para verano
GTRES/@belenestebanmenendez