Tamara Gorro está en 'shock'. La salud de una persona muy cercana a ella, que forma parte de su "gente" ha traído la peor de las noticias posibles. Si no es suficientemente angustioso estar viendo cómo alguien a quien quiere sufre, el drama se incrementa cuando revela que esa personita es una niña. Su "princesa", por la que no ha podido evitar indignarse con "la vida" y le ha dedicado una conmovedora entrada en su blog.

Generalmente, Gorro y la familia que ha formado con Ezequiel Garay representan el lado más luminoso de la vida. Pero la difícil situación que le va a tocar afrontar a esa niña y a su familia, la han dejado totalmente sobrepasada. "En tan solo ciento sesenta y ocho horas has quitado a mi gente dos de esas tres peticiones: salud y paz", ha escrito recordando los deseos que pidió en Año Nuevo. Una dura realidad que le ha recordado a dos despedidas prematuras y por las que ha sufrido muchísimo: la de Rafa, padre de su mejor amiga María pero, sobre todo, la de Antonio, su gran amigo y la razón de que su hijo lleve su nombre.

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Según ha continuado explicando, Tamara no va a dejar solo en la enfermedad ni a su "princesa" ni a sus padres: "Sacarán la mayor de sus fuerzas para siempre mantener la sonrisa de la pequeña y todos nosotros que no dejaremos que ellos puedan cojear. El viernes empieza un duro camino pero con una meta maravillosa: la felicidad". Está convencida de que esta niña "peleará sin rendirse ni un solo segundo" porque, como dice su tía: “Princesa, es hora de quitarse la corona y ponerse la armadura”.

Aunque para Tamara la vida "cuando golpea lo hace muy duro" y cree que debería estar prohibido que los niños se pongan enfermos, ha querido mandar un mensaje de esperanza a A y C, los padres de la pequeña: "Vuestra unión y fuerza será suficiente para derrumbar este muro que ella, la vida, os interpuso. (...) En unos meses nos abrazaremos y lloraremos de felicidad". También a su amiga María, quien recientemente ha perdido a su padre, y a la que recuerda que "ahora empieza una nueva etapa", pero la recorrerá "agarrada" de su mano. "esa nunca te soltaré", concluye.