“No es ninguna proeza”, sin embargo, sí lo es. Rocío Carrasco (45 años) se quita mérito cuando admite, por primera vez en televisión, que el presidente del Gobierno la llamó tras escuchar su valiente testimonio en su documental.

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Rocío Carrasco visitó ayer ‘Días de tele’ con motivo del programa especial con motivo del Día Internacional de la Mujer. En ‘El día que la mujer alzó la voz’, las invitadas contaban sus experiencias denunciando los episodios de desigualdad, incluso de violencia, que habían sufrido y todo lo que habían conseguido gracias a hacerlos públicos. Dotándole de un enorme peso al testimonio de estas. De hecho, gracias a que Rocío, en horario de máxima audiencia, contó a todos que había sido víctima de violencia vicaria por parte del padre de sus dos hijos, las llamadas al 016 -el teléfono de ayuda para personas en una situación parecida- se dispararon. Fue Carrasco quien logró que decenas de mujeres, que habían vivido con miedo, se sintieran reflejadas en sus palabras y tomaran la determinación de denunciar a sus agresores. Fue sus referencias ‘al Ser’ y a lo mal que se lo había hecho pasar lo que inspiró a que víctimas de todo el país levantaran el teléfono y buscaran ayuda. Fue ella quien las hizo sentir que no estaban solas. Por tanto, sí que es una proeza.

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Las llamadas a este número que ayuda a las personas en situación de violencia de género se dispararon hasta un 61%, así que es normal que su logro llegara al discurso político. La primera en felicitarla fue Irene Montero, Ministra de Igualdad. Y, tras ella, llegaría la llamada de Pedro Sánchez. “No sé si es verdad”, quería saber Julia Otero, conductora de ‘Días de tele’; “ y por eso te lo pregunto esta noche… ¿recibiste la llamada del presidente del Gobierno?”. Rocío Carrasco no sabía dónde meterse, muerta de la vergüenza. Hasta ahora, esto no se había hecho público y no había querido desvelarlo. Para ella, no tenía demasiada relevancia. “Eh… sí”, terminaba reconociendo, tras ponerse nerviosa. “¡Bueno! ¿Por qué no contarlo?”, “no sé… no es ninguna proeza”; terminó diciendo restándose mérito.

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Pero como decimos, sí que lo tiene. Y mucho. Pocos testimonios televisados han conseguido tanto. Quizás se la podría comparar con Ana Orantes, fallecida a manos de su ex marido tras haber hecho pública la situación de maltrató que vivió. A raíz de que la andaluza denunció en televisión, la cuestión de la violencia de género entró en la agenda política y se legisló en consecuencia. Gracias a sus valientes palabras, hoy tenemos una ley en continua revisión.

Rocio Carrasco

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Quizás, Rocío Carrasco se quite mérito en parte por modestia, pero también, en parte, porque el objetivo de su documental no era iniciar una revolución a favor de las mujeres. Ella misma lo contó anoche. “Quedaría muy bonito decir que yo este documental lo hice por las mujeres, pero lo hice por mí, porque lo necesitaba. Si eso ha contribuido lo mas mínimo en que la sociedad avance de alguna forma yo me doy por satisfecha”, resumió.

Tras su intento de suicidio, Rocío Carrasco decidió que se había acabado, que ahora su historia la contaba ella. “Llega un momento de mi vida en el que me veo obligada a contar determinadas cosas porque yo decido que no quiero seguir viviendo de esa forma y que no lo voy a hacer”. Así fue cómo surgió la idea del documental y cómo, poco a poco, tomó forma; hasta que terminó convirtiéndose en una verdadera revolución; algo con lo que ella no contaba en absoluto. “Mi psiquiatra me dijo que no tuviese expectativas y yo le dije: Lola, yo parto de -27550. Todo lo que venga de más, para mí, es un regalo”. Desde entonces, su voz se ha convertido en una de las más escuchadas de la lucha feminista y su testimonio en uno de los más valiosos de lo que significa hacer frente a la violencia vicaria.