Kiko Rivera ha llegado transformado de Nepal. El viaje que ha compartido con Jesús Calleja para su programa le ha hecho tomar perspectiva acerca de la guerra familiar que mantiene con su madre, Isabel Pantoja, y de lastres que venía arrastrando desde que explotó en las páginas de Lecturas. El hijo de la tonadillera, que nos contaba en exclusiva los pormenores de la mala gestión que habría llevado a cabo del legado y la herencia de su padre, ha aclarado en directo en qué punto se encuentra la relación con su madre, cómo le han sentado sus últimas declaraciones y cómo se desarrolló el último intento fallido de acuerdo sobre la herencia de Paquirri.

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Kiko Rivera ha roto el vínculo con su prima, Anabel Pantoja, a través de una llamada en directo. Aunque no cierra la puerta a una reconciliación, sí que ha manifestado con sinceridad que, hoy por hoy, la colaboradora de 'Sálvame' no le aporta nada a su vida y ha preferido romper el contacto con ella y dejar de seguirla en redes sociales. Sin embargo, ha sido más relevante la cuestión en la que se ha detenido después de aclarar su relación con su prima y con su hermana, Isa Pantoja.

Antes de poner rumbo a Nepal, la intención principal de Kiko Rivera era llegar a un acuerdo con su madre para evitar dar el paso legal que quiere evitar a toda costa. "Hasta el día antes de viajar a Nepal los abogados de mi madre hablaron con los míos y quisieron llegar a un acuerdo", explicaba a Jorge Javier Vázquez. El dj estaba de acuerdo y llegó a estar presente en la nueva negociación entre sus representantes legales, por vía telefónica. Kiko ha explicado que "para saber que venían de buena fe" había un requisito esencial que debían aceptar y cumplir: "Tenían que entregar los enseres de mi padre que me pertenecen y que está en las escrituras".

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El artista se congratulaba por lo bien que había ido la conversación en la que su madre, a través de sus abogados, se mostraban de acuerdo en su petición. Sin embargo, el rumbo de los acontecimientos cambió drásticamente apenas unas horas después cuando, en una nueva comunicación con los abogados de su madre, aseguraban que "no los encontraban". El cabreo de Kiko Rivera es más que razonable y se desahogaba con Jorge Javier: "Vosotros os estáis riendo de mí. Me parece un cachondeo, estoy destrozado y no quiero hablar más de este tema".

Muy a su pesar, se está viendo arrastrado a llegar a un punto límite al que no querría llegar. "Pero no está poniendo de su parte", subraya con amargura. Ahora, su único objetivo es "que se haga justicia" y ya solo pide, después de haber intentado por todos los medios llegar a un acuerdo con ella, que "las cosas sigan su curso".