El sueño de Noemí Salazarera entrar en 'Gran Hermano'. Desde pequeña, ha soñado con formar parte del reality de Telecinco, no se ha perdido ninguna edición y este año por fin consiguió cruzar las puertas de la casa de Guadalix de la Sierra. Tras tres meses de concurso, de experiencias y de echar mucho de menos a su Antón y a su pequeña, la influencer y participante de Los Gipsy Kings ha tenido que decirle adiós a su sueño: Noemí Salazar ha sido la última expulsada.

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Dos veces líder y unas cuantas en la cuerda floja, Noemí ha luchado con uñas y dientes para llegar lo más lejos posible en el concurso. Fue nombrada mueble de la casa y se derrumbó al escuchar el castigo de la audiencia, sin embargo, a partir de aquel momento, la vallecana resurgió y mostró todo lo que hasta entonces se había guardado. En la curva de la vida conocimos cómo era la relación tan especial que le une con su madre, a la que adora y ha apoyado en los momentos más complicados de su vida, y todo el amor que siente por Antón, el músico al que conoció cuando era una adolescente.

En la casa de GH VIP 7 ha hecho grandes amigas: las pigitanas, el grupo que formaron Alba Carrillo, Estela Grande e Irene Junquera, que fue una de las primeras expulsadas. Junto a ellas se imaginó muchas veces en la final y, de hecho, cuando su marido la visitó hace unas semanas les contó que su madre había confeccionado un vestido para Alba, Estela y ella para la final. Noemí Salazar se ha quedado sin poder estrenar ese vestido como finalista y ha dicho adiós al maletín.

Antes de despedirse ha tenido un emotivo gesto con el Súper. "Estoy supercontenta porque lo he dado todo. Gracias por haberme tratado tan bien. Te quiero, Súper", ha dicho antes de marcharse. Sus compañeras se han quedado rotas y no han podido reprimir las lágrimas.