menú deluxe... pero ¿escaso?

Eugenia Silva se quedó con hambre después de la boda de Marta Ortega y Carlos Torretta

La modelo rompe con los estereotipos de que las maniquíes ‘no comen’ e hizo gala de un enorme apetito

Marta Ortega Eugenia Silva
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eugenia-silvia-boda-marta-ortega-torreta. Eugenia, invitada diez

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Eugenia Silva. ¡Un plato de pasta, por favor!

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eugenia silva. ¡Si hasta lloró como una Magdalena!

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Eugenia Silva se quedó con hambre después del ‘banquetazo’ de la boda de Marta Ortega. Inseparable de Jon

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comida eugenia silva 1. ¿Es esto lo come una modelo?

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comida eugenia silva 2. Reponiendo fuerzas

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comida eugenia silva. Su brunch de domingo

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Fue un ‘banquetazo’ por todo lo alto, como lo fue toda la boda. La fiesta de Marta Ortega y Carlos Torretta, celebrada ante 400 invitados dejó a todos con muy buen sabor de boca, aunque, para algunos, escaso. Eugenia Silva, sin ir más lejos, nada más volver de la celebración, pidió al servicio de habitaciones un buen plato de espaguetis con tomate, tal y como mostró Jon Kortajarena a redes. Y es que es imposible conciliar el sueño cuando uno tiene hambre...

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La modelo parece que pulverizó todo lo que comió en la cena. Un menú de categoría Michelin compuesto, entre otros manjares, por una crema de parmesano con salsa de trufa negra, guisantes y habitas a la menta como primero, setas shiitakes en escabeche, tomates con gelatina de su consomé y coliflor con caviar de segundo. Suena delicioso, desde luego, pero Eugenia necesitaba algo más de lo propuesto por Albert Adrià. Ese metro setenta y siete necesita abundante 'gasolina' para tener energía. El postre tuvo sabor francés gracias a las creaciones de Cédric Grolet, cuyo trabajo suele girar en torno a los dulces frutales.

Con todo y con eso, lo primero que Eugenia hizo nada más llegar al hotel fue ponerse púa de pasta. Ella y Jon Kortajarena fueron algunos de los invitados que lo dieron ABSOLUTAMENTE todo en la celebración: sin dejar de bailar, reencontrándose con viejos amigos, fotografiándose toda la noche y llorando con algunas de las actuaciones. Total, un derroche de energía. Lo pasaron en grande y, tanto disfrute, lleva consigo un tremendo desgaste calórico que tenían que recuperar antes de irse a dormir.

A gloria le sabrían las setas, pero a salvación glucémica le supieron los espaguetis.

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