Ella cumplirá 80 años el próximo mes de abril y, aunque pueda parecer que lleva toda una vida siendo reina, no tiene ninguna intención de abdicar, por el momento. Margarita de Dinamarca, quien hace unas semanas nombró regente a su nuera Mary Donaldson, también ha confesado recientemente que no es la mejor abuela, pero no por culpa de sus nietos, sino por que ella no se ve "sentada tejiendo".

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Con esas declaraciones, la monarca de los daneses afirmaba con pocas palabras que no piensa dejar su puesto en el trono para cedérselo a su hijo Federico. Para ella, su papel como dirigente de su país es un deber que quiere llevar hasta que no se vea realmente capaz, y eso solo lo contempla si se diera una circunstancia muy concreta.

En una entrevista que concedía recientemente al diario sueco Expressen, Margarita de Dinamarca confesaba que es "genial poder trabajar toda tu vida", y que únicamente dejará de hacerlo si cae gravemente enferma. De este modo, la monarca trata de zanjar las especulaciones y rumores que, cada cierto tiempo, vuelven a surgir. Y más ahora que acaba de nombrar a Mary de Dinamarca como su regente.

Sin embargo, ella mantiene aquellas palabras que firmó en su libro de memorias, publicado en 1990. "No tengo presión alguna para cambiar mi actitud. El hecho de suceder a tu padre o tu madre hay que hacerlo mientras se viva", como siempre ha explicado cuando se le ha cuestionado sobre el tema. Y con esta idea en la cabeza, Margarita de Dinamarca está a punto de celebrar sus 48 años en el trono. Fue en 1972 cuando subió al trono, y desde entonces ha cumplido escrupulosamente con las obligaciones que implica su cargo, sin olvidarse de su sonrisa y de intentar servir a los daneses con todo su esfuerzo y pasión.