Andrea Janeiro Esteban ya es una mujer mayor de edad. A partir de ahora, la hija de Belén Esteban y Jesulín de Ubrique se enfrenta a la vida adulta como la chica madura en la que se ha convertido y de la que tanto ha presumido siempre su madre.

Estudiosa, responsable, melómana y extremadamente tímida, así es la jovencita que hoy sopla las 18 temidas velas que la separan de la niñez.

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Andrea ya tiene rostro público. Pero antes de eso, ya tenía una vida ligada de manera inseparable a la de su célebre progenitora. Famosa desde la cuna, su nombre lo conoce hasta el menos puesto en la crónica rosa. Hemos repetido la coletilla "Andreita, cómete el pollo" como si nos fuera nuestra alimentación más básica en ello y hemos sufrido con cada desplante que la familia Janeiro le ha hecho. Vivimos sus fiestas de cumpleaños, su Primera Comunión, sus conciertos de Justin Bieber, sus notazas y la ausencia de llamadas de Jesús preguntando por ellas. Los viajes de fin de curso, temimos que Miguel no le hubiese comprado la maleta, lloramos cuando llamó a su madre en GH VIP y los más fanáticos hasta se hicieron su propia camiseta “Andrea, te quiero” rosa.

Andrea es, a sus 18 años, un verdadero icono de la cultura pop, esa que ella tanto venera. Y a partir de hoy empieza a escribir y a narrar por ella misma los demás capítulos de su vida, una vida que hasta ahora había sido contada por el resto. Hoy Andrea no solo gana ‘su cara’, sino también su voz.