Sincera sobre el duro trance que pasan

Ana Obregón del cáncer de su hijo, Álex Lequio: "Hay muy pocos casos en el mundo"

La actriz asegura que ha dejado atrás su faceta de famosa y que ahora solo quiere estar volcada en su hijo

Álex Lequio Jr Ana Obregón
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Ana Obregón y Álex Lequio. Madre e hijo se han hecho fuertes frente a la adversidad

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ana obregon lazos de sangre. No podía venirse abajo

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Álex Lequio. Tratamiento en Nueva York

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3 de octubre de 2018, 13:59 | Actualizado a

El diagnóstico cayó como un mazazo. “Al tercer día de ingresar Álex por urgencias en un hospital de Madrid nos dan la tremenda noticia: 'Es maligno y, además, de un tipo del que hay muy pocos casos en el mundo”. Ana Obregón se enfrentaba a la situación más dura de su vida. Su hijo estaba enfermo y ella no podía hundirse. Se lo debía a él, que, desde el primer momento, mostró una entereza única.

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La actriz y presentadora ha abierto su corazón en una entrevista a Hola, donde ha narrado este via crucis del que ha salido apreciando, aún más si cabe, a su vástago, “me ha dado una lección de vida”, ha resumido.

El doctor Baselga, amigo personal de Alessandro Lequio, les recomendó que llevaran al joven a Nueva York para tratarse. “Me dijo: 'Haced las maletas y tráelo en el acto (…) Nada más aterrizar en Nueva York, nos fuimos directos a urgencias porque Álex, que ya estaba con morfina, tenía unos dolores insoportables. Nos explicaron que, dado el tipo de tumor que era, había que comenzar a tratarlo inmediatamente”. Y así hicieron. En estos meses Ana no ha podido pensar en nadie más que no fuera su hijo. En su mente no había sitio para nada más. Poco le importaba no tener ropa que ponerse, “Me fui con un vaquero y dos vestidos, y así he estado seis meses. Hasta Álex me decía: 'Mamá, pero cámbiate de vestido” y yo le respondía: “Hijo, lo siento, no tengo otro”; o tener un principio de desprendimiento de retina; Ana respiraba por y para Álex. Solo dejaba tiempo para ir a una Iglesia cercana a donde vivían en Nueva York para llorar, encender alguna vela, pedir y dar las gracias porque el tratamiento estaba surtiendo efecto.

Ahora, ya en casa, comienza una nueva etapa; “ya puede concluir en Madrid el ciclo de tratamientos, que acabará en diciembre, aunque luego tendrá que volver a Nueva York para hacerse chequeos cada tres meses”, ha desvelado.

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