Todo sobre la guerra de bandas que siembra el terror en Madrid

MAYKA NAVARRO
Mayka Navarro

Periodista especializada en sucesos y en ‘true crime’

Las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad de una pizzería del número
65 del Paseo de las Delicias de Madrid helaban la sangre. Varias personas cenaban tranquilamente en sus respectivas mesas de una conocida cadena de comida rápida. Eran las once y media de la noche del martes 2 de julio y a partir de las imágenes, de buena calidad, se podía observar a los diferentes comensales charlar animadamente. De repente, un joven accede al establecimiento. Parece nervioso, tanto que se equivoca
al intentar abrir la puerta. Se dirige decidido a la primera mesa que tiene junto al escaparate, a su mano derecha, en la que hay tres jóvenes comiendo. El recién llegado saca una escopeta manipulada que llevaba oculta debajo de la sudadera y empieza a disparar. Parece que le tiembla la mano y que no tiene un objetivo decidido. Uno de las víctimas se protege con una caja de pizzas, el otro se tira al suelo y el tercero huye. El pistolero abandona rápidamente el local, mientras el resto de comensales ha desaparecido del foco de la cámara, ocultándose bajo las mesas, aterrorizados.

Guerra entre bandas

Las tres víctimas son miembros de Los Trinitarios del barrio de Villaverde, una de
las bandas latinas que operan en Madrid y que siguen protagonizando, con el resto
de organizaciones criminales juveniles, buena parte de la violencia que se vive en las
calles de la capital española. Los investigadores de la Policía Nacional no tardaron en ubicar el ataque como un nuevo enfrentamiento entre bandas. Grupos juveniles que se disputan a puños o a tiros el control de cada uno de los barrios de Madrid en una guerra sin cuartel que cada vez suma más víctimas.

Imágenes de las cámaras de seguridad

El atacante se entregó

Las sospechas policiales se confirmaron 48 horas después cuando un menor, de nacionalidad peruana y 16 años, se presentó acompañado de su madre en la comisaría de Aluche asegurando ser el autor de los disparos. El detenido es miembro de los Dominican Don’t Play de Embajadores y tenía un antecedente policial por lesiones, ya como miembro de la banda juvenil. El menor está imputado de un delito de lesiones con arma de fuego y fue puesto a disposición de la Fiscalía de Menores. Las tres víctimas cenaban confiadas cuando fueron sorprendidas por el atacante. Ramón, de 21 años, recibió un tiro por la espalda, el segundo consiguió escaparse y otro se defendió de las balas con una caja y se zafó de los impactos. Un cuarto miembro de los Trinitarios estaba en el baño, y se libró de los disparos. El único herido de bala fue dado de alta dos días después, tras ser intervenido en el hospital 12 de Octubre. La Policía Nacional interrogó a los tres, pero ninguno supo identificar al pistolero.

La teoría de la policía

El detenido es miembro de los Dominican Don’t Play (DDP), la banda rival de Los Trinitarios. Concretamente, pertenece al “coro” –grupo, en el argot de las bandas latinas– de Embajadores, protagonistas de numerosos antecedentes violentos en los últimos tiempos. Hace tres años, varios miembros de este coro de Embajadores asesinaron al rapero Isaac en un túnel en Pacífico. Por este crimen, tres menores y un mayor de edad fueron condenados. En el ataque de la pizzería, los investigadores sospechan que los disparos fueron la respuesta a una agresión previa que sufrió un destacado miembro del coro de Embajadores y de la que los Dominican Don’t Play culpan a los Trinitarios. O, que
el ataque fuera simplemente la respuesta a la presencia de tres Trinitarios en un territorio
enemigo en el que no son bienvenidos, el de los Dominican Don’t Play.

Menores como peones

Las imágenes mostraron al menor tembloroso y evidenciando que probablemente era la
primera vez que empuñaba un arma de fuego y disparaba. Es habitual que los responsables de las bandas latinas utilicen a menores para estas misiones. Un encargo que, en ocasiones, se convierte en pruebas de valor que han de realizar si quieren ascender de grado en la banda.

Antecedentes del conflicto

El distrito madrileño de Arganzuela ya ha sido escenario de la rivalidad entre los Dominican Don’t Play y los Trinitarios. En enero del año pasado una docena de Trinitarios atacó a dos chicos que estaban en un banco en el parque de la Cuña Verde del Ferrocarril. A uno le provocaron un profundo corte en la cara y al otro en el antebrazo. Los implicados fueron detenidos medio año después.

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