También un muchacho sueco de veintidós años, con novia, aunque la chica tampoco sabía que su novio trasteaba con tíos. El muchacho aseguró que me lo iba a hacer como nunca nadie me lo había hecho, pero me dio pereza y corté la conversación. Cuando ponen las expectativas tan altas me vengo abajo. Es como cuando me preguntan por el tamaño y exigen cantidad. Yo hago mutis por el foro porque no estoy para exámenes.

Cuando fantaseas tanto luego todo te parece poco. Por cierto, ¿no eran tan modernos en Suecia? Serían las que aterrizaron en Torremolinos en los 60 porque los de ahora les ocultan cosas a sus señoras. Aunque también es verdad que por dos suecos que me haya cruzado en mi Grindr no puedo decir que todo el monte sea orégano. O que una golondrina haga verano.

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Sorpresas que te da la vida: pensaba que tenía pagada la cena de fin de año del hotel y me han llamado de recepción para decirme que el servicio de habitaciones cierra a las ocho. Tras indagar el porqué de este aviso me he enterado de que no se había efectuado el pago de la cena, de ahí la llamada, para que no me diera por pedir algo para cenar a eso de las diez y media de la noche.

Qué alivio, noticias así de buenas me hacen creer en el más allá. No había nada que me apeteciera más que no ir a esa cena. Así que aprovecho para llamar a mi madre, a mis hermanas y a P. y a las nueve en punto de la noche me meto en la cama. Felicidad extrema. Ahora son las diez y veinticinco de la mañana del 1 de enero, he desayunado casi solo en el hotel y todo me parece maravilloso.

No tengo resaca y me siento feliz de haber enviado al 2019 a tomar por saco. Me gusta lo de felices años veinte. Va a ser mi década, lo intuyo. Todavía me quedan unos días de descanso en la playa. Hoy mi plan es estudiar un poco, vaguear. Iré un rato al gimnasio y brindaré por el nuevo año durante el almuerzo.

Les dejo un audio a unos amigos y les cuento que, como ayer no cené, me he levantado tan flaco como la modelo esa a la que pillaron haciendo cosas feas, no me sale el nombre, “sí hombre, esa que es muy delgada”. “Late Miss” me responden ellos por escrito. Esa, justo. Kate Moss. Madre mía, pues sí que están prolongando la juerga.

jorge javier vacaciones

Cosas que he hecho estos días aparte de estudiar y tomar el sol: una excursión a las islas Phi Phi que me ha encantado. Sin ser yo muy de barcos, me gusta subirme a uno de vez en cuando, surcar los mares y hacerme marinero. Otra cosa: retratarme al atardecer frente al espejo, porque esa luz estratégicamente colocada resaltaba unos abdominales preciosos. Pasear por la ciudad de Phuket, tres o cuatro calles con casitas muy monas y algo desvencijadas que hablaban de un pasado opulento. Eran viejas pero guardaban restos de esplendor. Las asocio a los cuerpos. Solo los que han vivido mucho son capaces de transmitir y desprender luz.