Sin lujos y haciendo números: las imágenes inéditas y más familiares de Bárbara Rey y Ángel Cristo

Tras una luna de miel de mes y medio de duración, la vida de Bárbara Rey y Ángel Cristo comenzó a asentarse. Lecturas recogió su peculiar día a día en sendos reportajes repletos de imágenes de cariño entre la pareja

JC
José Confuso

Director digital de Lecturas

Barbara Rey Angel Cristo
Archivo Lecturas

"Ni Ángel ni yo esperábamos que la prensa se hubiese hecho tanto eco. Sabíamos que nuestra boda era noticia pero no hasta ese punto". Bárbara Rey (73 años) se mostraba cauta en uno de los muchos reportajes que protagonizó para Lecturas. La vedette, ya entonces retirada de los escenarios, vivía un amor que parecía no tener fin y del que vuelve a hablar en el documental 'Una vida Bárbara' (Antena 3). Modesta y con los pies en el suelo, confesaba que nunca imaginó el revuelo que iba a generar su enlace. Algo difícil de creer contando la enorme popularidad de los dos. Centrada en su vida en el circo y ya lejos de los lujos a los que estaba acostumbrada como actriz y presentadora, Bárbara empezaba de nuevo.

Lecturas fue testigo de excepción del día a día de la vedette y el domador. En las páginas de nuestra revista aparecieron sus mejores retratos, los más íntimos y familiares. Esas imágenes que ahora vuelven a ver la luz y que se convierte en un auténtico tesoro. La inspiración para la serie 'Cristo y Rey', la ficción que recrea la historia de amor y desamor de los dos.

Barbara Rey Angel Cristo
Archivo Lecturas

Una Bárbara Rey muy distinta

“Al principio, los primeros días me extrañaba un poco decir mi marido, y me sonaba raro y hasta me daba la risa floja pero ahora no. Ahora me parece lo mas natural del mundo”. Bárbara Rey se confesaba a su llegada de su luna de miel. La pareja había viajado a Estados Unidos y había disfrutado de ciudades emblemáticas como Las Vegas o Los Ángeles. También habían estado en París. Y es que un mes y medio da para mucho.

“En principio solo pensábamos estar un día en Las Vegas y principalmente para ver los espectáculos, ni para jugar”, apuntaba la vedette. “Ya sé que tengo fama de jugadora pero la verdad es que no he pasado nunca de apostar algunas pesetas en el bingo”. Rey reconocía que desde que comenzase a salir con Ángel Cristo ya ni siquiera eso. “Antes tenía más tiempo libre y estaba más sola, pero ahora tengo muchas ocupaciones que no me dejan tiempo para estas cosas”.

Bárbara había cambiado mucho en muy poco tiempo y no todo el mundo lo entendía. De la noche a la mañana había renunciado a todo para centrarse en el circo y en su marido. Adiós a los platós, los espectáculos, pero no a la fama. Todo lo que tocaba seguía convirtiéndose en oro.

Barbara Rey Angel Cristo
Archivo Lecturas

Bárbara Rey, contable y administradora

“Nada tiene que ver mi vida con la de antes. Yo de momento he dejado de trabajar, me voy a ocupar de muchas cosas del circo, de la ropa, los talleres, de que haya una mejor organización. No es que me vaya a poner a coser, pero sí a supervisarlo todo, pues hay que tener en cuenta que un circo siempre está de un lado para otro y no es lo mismo que un espectáculo fijo”. Bárbara llegaba al Circo Ruso con ganas de tomar las riendas y hacer muchas cosas. Supervisar, organizar y también meterle mano a la contabilidad.

“Nunca he sido una mujer de números pero como en ello entran los intereses de Ángel y míos, no tengo mas remedio que ocuparme”, contaba para Lecturas. “No voy a dejar que a él le estén engañando. Hay que tener en cuenta que Ángel se tiene que ocupar de todo y esto además de trabajar diariamente en su numero de los leones y con los elefantes. No tiene ni un momento de descanso, o sea, que yo en lo que vea que le pueda ayudar y me sienta capacitada para ello, no dudaré en hacerlo, y precisamente una de las cosas que más abandona mi marido es la contabilidad”.

Barbara Rey Angel Cristo
Archivo Lecturas

La nueva vida de Bárbara Rey y Ángel Cristo

“La gente que es feliz no puede ver con maldad la felicidad de los demás”. Bárbara se mostraba tajante respecto a las críticas y comentarios vertidos sobre su nueva vida. La vedette, además de dejar claro que no iba a tolerar insinuaciones sobre posibles romances con otros hombres, tenía muy claro de dónde venía tanta inquina. “Lo que pasa es que hay gente superficial, incapaz de dar un cartucho de pipas por amor, que no entiende que yo deje un piso con todo lujo para irme a vivir a una roulotte, también con todo lujo, pero siempre de un lado para otro, una vida más dura en definitiva”.

Aventurada, confesaba que su amor iba a ser para siempre. Yo no puedo predecir el futuro, pero yo puedo decir queme he casado para toda la vida, que quiero a mi marido y el me quiere a mí”. No iba a ser esto así, claro. Las crisis llegarían pronto y, seguidamente, la separación. Pero Bárbara quería dejar claro que estaba enamorada y sus imágenes juntos lo demostraban. Unas fotografías que, ahora, cobran otra dimensión.