La suya es una decisión que tomó hace años. Muchos quisieron que se apartase de él pero Cristina lo tuvo claro. Apostó por su marido. No ha sido y no será un camino fácil, pero Cristina de Borbón es una mujer enamorada. Está hundida pero dispuesta a estar siempre al lado de su marido, como lo ha estado desde que en 2011 el caso Nos inundó su día a día. Urdangarin está ya en prisión, en Breva, solo y aislado, y Cristina quiere seguir siendo su pilar. Nada va a impedir que vaya a verle. Y sabe que, de nuevo, van a intentar que cambie de opinión.

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Las presiones han empezado ya. La familia real no quiere que Cristina, que sigue instalada en Ginebra con sus hijos, viaje a España para visitar a Urdangarin. No quieren ver la foto de la infanta a las puertas de Brieva. Es algo que todos se han encargado ya de comunicar a Cristina, que una vez más se opone a los deseos de su familia. Su decisión es firme.

La entrada en prisión

Iñaki Urdangarín viajó solo a Madrid el lunes 19 de junio. Después puso rumbo a Ávila, donde ingresó en la cárcel de Brieva. El elitista colegio al que asisten los hijos de la infanta Cristina es, aparentemente, el motivo por el que la hija de don Juan Carlos continuará en Ginebra. La entrada de su marido en la cárcel ha supuesto un duro revés para ella.

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