Las vacaciones deIker Casillas y Sara Carbonero en Navalacruz, el pequeño municipio de Ávila que vio al futbolista crecer, se han visto sacudidas por un suceso que tristemente es más habitual de lo que debiera cada verano y que ha preocupado muchísimo al futbolista, como ha contado en Instagram.

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La pareja junto a sus hijos, Martín y Lucas, estaban disfrutando de unos días de paz y tranquilidad en el que, posiblemente, sea su rincón favorito del mundo y su refugio cada mes de agosto. "Un lugar donde fui, soy y seré feliz... #navalacruz #agosto2019", escribió el futbolista junto a una imagen de un tranquilo disfrutando de la naturaleza. Una foto que dista mucho de la última que hemos podido ver en el perfil del deportista, que ayer martes hizo saltar toda las alarmas.

"Imagen que no gusta ver. Algo malo está pasando cerca", escribió Iker junto a una fotografía en la que aparece un medio aéreo para la extinción de incendios recogiendo agua de una piscina. Se había declarado un incendio de nivel 1 que habían desatado las alarmas en Navalacruz y en el que todavían trabaja un amplio operativo para sofocar las llamas.

Justo unas horas antes, su mujer, Sara Carbonero, había compartido una fotografía de su hijo Martín paseando tranquilo por el filo de una piscina natural, y de ella disfrutando de los parajes incomparables del pequeño municipio. Las labores de extinción siguen en marcha, pero tal y como han informado medios oficiales el frente que avanzaba hacia el pequeño municipio se ha contenido y "ya sin riesgos". Un injusto sobresalto después de tantos meses de preocupaciones.