Una lesión de Cristiano Ronaldo ha propiciado que el jugador pueda escaparse unos días con su novia, la española Georgina Rodríguez, y su hijo mayor, Cristiano junior. La familia ha estado en Ibiza junto a la familia Matutes. Según informa Look, los Matutes estarían asesorando al crack portugués sobre algunas inversiones en la isla en las que el jugador estaría interesado.

A pesar de que el tiempo era bastante desapacible, salieron a navegar en un fabuloso yate. Cristiano se ocultó tras una gorra, gafas de sol y una sudadera con capucha, pero ni así logró pasar inadvertido. Georgina, por su parte, llevana un minivestido negro y una cazadora tejana que no le protegieron nada del frío. Esta situación pareció hacerle mucha gracia a Cristiano Ronaldo, que reía abiertamente, mientras Georgina ponía cara de circunstancias y tiritaba de frío.

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El grupo puso rumbo a Formentera, donde tenían previsto almorzar en el Beso Beach, uno de los chiringuitos a pie de playa de la isla pitiusa. Para llegar a la arena, se subieron a una lancha neumática. Cristiano junior se protegió del frío con una toalla.

Tras el almuerzo, todos volvieron a la lancha y al yate. Georgina parecía entonces feliz de ponerse a cubierto y, desde luego, no se quedó en la cubierta del barco. Además, seguro que la modelo estaba deseosa de volver junto a su hija, Alana, y a los mellizos, quienes se quedaron en tierra porque aún son demasiado pequeños para navegar en un día frío de primavera.