El milenario Imperio de Japón ha vivido hoy un momento histórico que quedará guardado en la memoria de todos sus ciudadanos. Naruhito ha anunciado su proclamación a los dioses y a los ancestros de la familia como nuevo emperador, una ceremonia que ha tenido lugar en el Salón de Estado.

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El acto de entronización, llamado Sokuirei Seiden no Gi, ha sufrido las inclemencias del tiempo y, a causa de la lluvia, no se han podido realizar la alineación prevista de oficiales con espadas y arcos, junto a músicos con tambores y gongs, que estaba prevista en el patio de entrada, decorado con banderas y lanzas.

El nuevo emperador ha estado acompañado por su mujer, la emperatriz Masako, además de por decenas de mandatarios, jefes de estado y otras figuras reales de más de 190 países. "Juro actuar según la constitución y cumplir mi responsabilidad como símbolo del Estado y de la unidad. Espero que Japón se desarrolle y contribuya a la amistad y paz en la comunidad internacional, y al bienestar y prosperidad de la humanidad a través de la sabiduría y constantes esfuerzos de las personas", ha rezado Naruhito en su discurso.

Este relevo del trono ha dado comienzo a la nueva era japonesa denominada Reiwa, que significa "hermosa armonía", una designación que por primera vez proviene de una obra literaria japonesa, Man'yōshū, la antología más antigua del país. Esta etapa sucede al periodo Heisei, que finalizó el pasado 1 de mayo cuando Naruhito de Japón recibió las insignias del poder imperial ante los miembros del Gobierno tras la abdicación del emperador Akihito, un hecho que no ocurría en el trono imperial desde hacía 200 años.