Conocido como El León, el rey Mswati III acaba de convertirse en uno de los mandatarios menos empáticos con sus trabajadores. A falta de revisarles sus salarios, el monarca de Suazilandia acaba de realizar un derroche de 15 millones de euros para renovar su flota de vehículos de lujo.

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La adquisición en cuestión, que ha realizado para sus 14 esposas y su madre, cuenta con al menos 15 Rolls-Royce nuevos que llegaron a palacio desde el puerto sudafricano de Durban. A ello se le suman 12 camiones cargados de BMW que han entrado por tierra a su reino de Esuatini, antes conocida como Suazilandia.

La pequeña nación africana, a caballo entre la República de Sudáfrica y Mozambique, cuenta con una monarquía absoluta que está entre los países más pobres del mundo y cuyo rey, Mswati III, es conocido por celebrar anualmente la ceremonia de la "danza de los juncos", donde puede elegir en cada ocasión una nueva esposa. A consecuencia de esta poligamia sin límite, el mandatario tiene 14 esposas y, también como capricho, el año pasado se tomó el poder de rebautizar el país ligeramente. En lugar de "la tierra de los suazi"(Suazilandia) optó por la misma denominación, pero en la lengua local: Esuatini, para celebrar los 50 años de independencia de la pequeña nación.

Mswati III coches
Gtres

Pero no todo es fiesta para Mswati III. La nueva adquisición de vehículos, que no ha dudado en mostrar por las calles de su país, no ha dejado indiferente a los ciudadanos que viven en una de las naciones más pobres del mundo. Un nuevo escándalo del monarca que sucede mientras los funcionarios se manifiestan para tener mejores condiciones laborales y los estudiantes protestan porque el Estado ha dejado de abonar algunos gastos educativos previstos. Como justificación, Palacio ha informado de que la compra de los coches nos e ha realizado con dinero público, sino con la venta de diferentes propiedades reales.

Sea como sea, el soberano ya ha sido criticado por las cadenas televisivas, así como por el presidente del partido de la oposición, y tachado, asegurando que el que gestiona es un "régimen parasitario" y que "básicamente está mandando al infierno a la gente pobre". "Decir que es un alarde insolente de arrogancia y una desconsideración total hacia la gente pobre sería subestimarlo", declaraba Wandile Dludlu, secretario general Wandile Dludlu.

En Suazilandia, el 40% de los 1,2 millones de habitantes viven bajo el umbral de la pobreza y es el país con la mayor prevalencia de VIH de todo el planeta. Muchos de estos habitantes se ven obligados a trabajar en Sudáfrica, una frontera que cruzan todos los días para poder alimentar a sus familias.