Charlene de Mónaco lleva más de cuatro meses en Sudáfrica, un viaje que en un principio tenía una finalidad benéfica en relación a su fundación pero que lamentablemente se ha extendido sin fecha de vuelta a consecuencia de la fuerte infección otorrinolaringológica que padece y que ha llevado a la exnadadora a pasar en dos ocasiones por quirófano.

En medio de su recuperación, los rumores de separación que han perseguido a la pareja a lo largo de sus años de matrimonio se disparaban. Las continuas informaciones obligaban a Charlene a salir a defender su relación y desde el Principado negaban cualquier tipo de distanciamiento entre la pareja.

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Hace solo unos días era Christa Mayrhofer-Dukor, tía del príncipe Alberto, quien confirmaba con rotundidad que el matrimonio estaba completamente roto. Cansado de estas informaciones, según él, totalmente infundadas, el hijo de Grace Kelly ha roto su silencio y ha terminado con los rumores de separación con Charlene. El príncipe monegasco ha reconocido en una entrevista a la revista 'People' que la madre de sus hijos "¡No se fue de Mónaco por una rabieta!".

"No se marchó porque estuviera enfadado conmigo, ni con nadie. Bajó a Sudáfrica para evaluar el trabajo que su fundación hace allí y pasar un poco de tiempo con su hermano y algunos amigos", ha explicando zanjando todo tipo de dudas con respecto a los problemas de su matrimonio. “Se suponía que iba a estar una semana larga, 10 días como máximo, y al contraer esa infección surgieron todas estas complicaciones médicas (...) No se fue al exilio. Tenía un problema médico que necesitaba ser tratado”, ha sentenciado visiblemente molesto con la situación.

Esta previsto que sea a finales del próximo mes de octubre cuando la princesa Charlene pueda volver al Principado y así reencontrarse con su marido y sus hijos.