Hoy, jueves 10 de septiembre, Kiko Matamoros vuelve a pasar por el quirófano. Una noticia que le cayó como un jarro de agua fría, y que ha dejado también muy impactados a todos sus hijos, especialmente a Laura, que siempre está pendiente de su progenitor. La joven, para calmar sus nervios y su preocupación, dedicó la noche previa a la intervención a estar con dos de sus personas favoritas, su cuñada Carla Barber y su hermano Diego.

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Por la tarde, Laura y Carla tenían cita con la moda. Las dos cuñadas, que cada vez parecen más unas hermanas mellizas, pues van coordinadas hasta en sus estilismos, quedaron para acudir a la presentación de la colección cápsula de Pelayo Díaz para The Extreme Collection, dado que Matamoros es íntima amiga del asturiano. Las dos felicitaron al influencer y diseñador y se maravillaron con su talento.

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Tras esta evento, y con la caída de la noche, las dos fueron a cenar y ahí se reencontraron con Diego. Quedaron en un restaurante fusión de la capital y se pusieron hasta arriba de platos japoneses, una de las cocinas preferidas de estos hermanos. Laura bromeó con lo acaramelados que estaban su hermano y cuñada, todo un clásico en ellos, que viven su amor con una enorme intensidad desde que comenzaron su romance el pasado mayo.

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Hoy, a primera hora de la mañana, Kiko era ingresado y su chica, Marta López, le dedicaba un cariñoso mensaje, repleto de fuerza y optimismo. Es probable que, a lo largo del día, veamos las visitas de los hijos del colaborador por la clínica en la este ha tenido que ser operado.

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