Fue un durísimo golpe. El peor que podría haber recibido. Alicia Senovilla perdía a su segunda hija cuando quedaba tan solo cinco días para salir de cuentas. La presentadora, con el corazón en la mano, ha querido recordar aquel trance en su entrevista más sincera para ‘Lecturas’. “Sabía que algo raro pasaba”, explica con entereza. Embarazada de 39 semanas, Senovilla tuvo que pasar el parto sabiendo que su hija nacería muerta. “Pedí que me sedaran”, confiesa. Un terrible dolor en el que contó con el apoyo de la que era, por entonces, su rival televisiva, María Teresa Campos.

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“En el hospital recuerdo que el médico apagó el monitor, miró a la enfermera, le hizo un gesto con la cabeza, me cogió la mano y me dijo: “Ali, no”. Alicia Senovilla se ha armado de valor para rememorar el episodio más duro de su vida. Tal y como narra para ‘Lecturas’, la presentadora perdió a su hija cuando se encontraba ya en la semana 39 de gestación. “Entendí perfectamente lo que quería decir. A la niña, se le hizo un nudo en el cordón y la dejó sin riego”, explica. “Tuve que dar a luz sabiendo que nacería muerta”.

“Me dijeron: “Tienes dos opciones. O te la llevas en una cajita o la cedes a la ciencia”. Y yo decía: “¿Pero cómo voy a salir de aquí con una cajita?”, afirma la presentadora. “La doné a la ciencia”. Senovilla recuerda cómo fueron los instantes posteriores y cómo pudo salir del enorme dolor que sentía. “Fue mi hija la que me salvó de aquello”. La presentadora recuerda como su pequeña le dijo: “Mamá, yo quiero jugar contigo, ¿cuándo vamos a jugar juntas otra vez?”. Inmediatamente, sacó fuerzas y se dedicó a ella.

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El apoyo de María Teresa Campos

Cuando a mí se me murió la niña, no sé cómo María Teresa Campos consiguió mi teléfono y me llamó”. Por aquel entonces, ambas presentadoras coincidían en horario pero en diferente cadena, fomentando la rivalidad entre las mismas. “A mí me sorprendió. No nos conocíamos. Fue la única de mis compañeros de profesión que me llamó”, detalla en su entrevista más difícil. “Lloró conmigo, me dio el pésame y me dijo que lo sentía mucho”.

“De cara a la opinión pública, nosotras éramos enemigas públicas, pero me dijo que estaba ahí para cualquier cosa que yo necesitara”. Un gesto en su peor momento que Alicia nunca olvidará.