La ‘Toscana española’ existe y tiene pinturas rupestres: un paraíso donde se puede llegar en coche

La casi virgen comarca al este de la provincia de Aragón ofrece paisajes de ensueño en el que queda patente la historia de la Humanidad: pinturas rupestres o misteriosos pueblos medievales son sus muestras más evidentes

Enrique Espada
Enrique Espada

Periodista especializado en actualidad

 Maestrazgo
Edgar Soriano

Desde que publicaciones de tanto prestigio como ‘Vogue’ decidieran que el tranquilo y hermoso Matarraña, en Teruel, fuera la ‘Toscana española’ por los similares o incluso mejores paisajes naturales que ofrece, ya han sido muchos los turistas que han decidido pasar sus días de vacaciones en tan bucólico entorno. Y es que además de estampas compuestas por ríos, cuevas, lagos o frondosos bosques armonizadas por idílicos cielos abiertos, esta comarca turolense también cuenta con pueblecitos que trasladan a épocas pasadas como es el caso de Valderrobres.

Este municipio de ensueño y, seguramente, el más popular de la zona por aparecer continuamente en medios especializados en viajes como uno de los ‘pueblos más bonitos de España’, es lo más cerca que podrás estar de la época medieval. Una buena muestra de este interesante salto en el tiempo es, sin lugar a dudas, el castillo del siglo XIV que corona un casco histórico de calles empedradas y casas que parecen de cuento.

Pinturas rupestres que dibujan un paisaje que hoy deleita a cualquiera

No menos conocidos -ni menos bucólicos- son los bellos pueblos y las majestuosas panorámicas que le hacen a cualquiera inmensamente pequeño en otra comarca casi pegada al Matarraña que, gracias al turismo moderado y de calidad que recibe, da constancia de que Teruel no solo existe, sino que está más vivo que nunca. Al este de Teruel el Maestrazgo ofrece escenarios vírgenes que, desgraciadamente, poco abundan ya en nuestro castigado mundo.

Pinturas rupestres

Pinturas rupestres cerca de La Algecira

Edgar Soriano

Impertérritas choperas que vigilan incansablemente ríos que ofrecen formas casi imposibles a causa de la erosión de miles de años, caminos por sus montañas en los que podrás toparte con decenas de pinturas rupestres pintadas en sus abrigos -debidamente protegidas- que dibujan lo que hoy es, de algún modo, el mismo hábitat natural que el de hace miles de siglos. Buitres, jabalíes, zorros, pozas, hoces, sorprendentes cuevas… Naturaleza viva, en definitiva.

Empecemos, por ejemplo, por ellas. Pinturas rupestres en el Maestrazgo turolense hay bastantes, gracias al buen hacer de muchos arqueólogos que han apostado por ellas debido a su gran valor histórico, pero las que puedes encontrar próximas al tranquilo pueblo de La Algecira, como ‘el arquero' o ‘el torico’, son más que recomendables por su excelente conservación y, sobre todo, su fácil acceso desde el que podrás parar en varios puntos para  divisar, además, un paisaje embelesante.

'Naturaleza viva' en cualquiera de sus misteriosos rincones

Si de observar o, más bien, de fotografiar marcos inigualables se trata, hay muchos ‘miradores’ naturales que recomendar, pero acudir a cualquier parte de todo el entorno que acompaña al cauce del río Guadalope es foto de postal asegurada. Destaca, especialmente, el tramo del afluente que discurre por dentro de la roca conformando un increíble puente natural adornado por el verde intenso de la vegetación que sostiene y que se fusiona con el perfecto azul del agua en constante movimiento. Este monumento natural es el Puente de la Fonseca. Sale en todas las guías e incluso en Google Maps. No tiene pérdida.

Puente natural

Puente de Fonseca

Edgar Soriano

Son muchas las rutas de senderismo que podrían recomendarse, como esta última en la que los amantes de la fotografía podrían captar con un poco de suerte la belleza de las cabras montesas o las águilas perdiceras que todavía viven libremente en la zona, pero desde luego el monumento orográfico que nadie que vaya a disfrutar del Maestrazgo debe perderse son los Órganos de Montoro.

Para muchos considerada como la gran tiara de la comarca turolense, se trata de una titánica formación de caliza casi vertical que, tras siglos de erosión, recuerda hoy a lo que podrían ser los tubos del famoso instrumento musical. Eso sí, un órgano de dimensiones más que desproporcionadas que, desde luego, es buen ejemplo de la belleza natural que esta parte casi inescrutable de Teruel ofrece.

Ver para creer: agua cristalina en todas sus pozas naturales

Pero en el Maestrazgo no todo es turismo rural. Y es que su otro mejor reclamo es que en sus recónditas tierras cualquier actividad de ocio al aire libre es posible. Ahora, por ejemplo, con la llegada del verano que no haya playa aquí no supone ningún problema para sus habitantes y espontáneos turistas. Pantanos, lagos o cristalinos ríos como el Bergantes ofrecen refrescantes chapuzones pero sin la masificación propia de muchos pueblos de costa.

El tramo del Bergantes conocido como ‘Cananillas’ -también aparece en Google Maps- es único por las singulares formas de las losas de piedra por las que discurre el río coronado, además, por un bonito puente medieval. ¿Te parece poca agua? Pues muy cerca de allí, en las proximidades de Las Parras de Castellote, podrás darte un delicioso baño en sus profundas pozas de agua calmada. Muy recomendables.

Pantano de Santolea

Vistas del pantano de Santolea

Pedro Lecha

Y más recomendaciones antes de mencionar sus pueblos más bonitos que no deberías perderte. Este es el restaurante y los dos alojamientos turísticos que en ‘Lecturas Diario’ creemos que reúnen los requisitos imprescindibles con los que redondear tu primera experiencia en un Teruel cada vez más visible.

Casa Matilde

Este restaurante que no lo parece está emplazado en Tronchón, pueblo popular en el Maestrazgo por sus deliciosos quesos artesanos. En cuanto pases sus puertas, el sitio te transportará indudablemente a la casita de tu abuela en el pueblo porque la famosa Matilde es la mejor anfitriona y cocinera con la que te puedas cruzar en toda tu vida: te tratará con mucho mimo y, sobre todo, te dará muy bien de comer. Su cordero al horno, su guiso de ciervo o sus exitosos garbanzos de la tierra aderezados con ajoaceite. 

Hotel Palacio de Allepuz

Este complejo hotelero está ubicado en una casa noble típica aragonesa (siglo XVI) que cuenta con más de 20 habitaciones convencionales pero que también ofrece dos fantásticas suites con todos los servicios que puedas imaginar y, sobre todo, unas vistas que te harán saltar de la cama todas las mañanas que te hospedes allí.

Hotel Palacio Matutano Dauden

Es, literalmente, un palacio de 1.500 metros que ahora es un lujoso hotel. Es más, su conservación desde 1773 es tan buena que en 1931 se le sumó a la exclusiva lista de Monumentos Nacionales. Pero, ¿qué tiene de diferente este alojamiento premium a otros en la zona?

Todas sus habitaciones cuentan con una confortable bañera hidromasaje pero, además, este icónico alojamiento palaciego cuenta con un moderno gimnasio y uno de los mejores spas de la zona. Aunque lo mejor que tiene no está dentro. El hotel está perfectamente enclavado en uno de los pueblos más bonitos del Maestrazgo. La Iglesuela del Cid, desde donde se puede ir fácilmente caminando al magnífico nacimiento del río Pitarque.

Llegamos así a los mejores pueblecitos de una de las zonas rurales de Teruel con menos habitantes, pero en los que la tranquilidad es su gratificante denominador común. Destacan, por ejemplo, Cantavieja por su muralla medieval del siglo XIII que todavía protege a un pueblo que vive a otro ritmo, o Mirambel por sus arcos, calles empedradas y otras maravillas arquitectónicas que también te transportarán a un pasado que, desde luego, en las grandes ciudades es difícil de encontrar.

Cantavieja

Plaza mayor de Cantavieja

Edgar Soriano

'El Silencio' armoniza todo el Maestrazgo

La tranquilidad de los pequeños y cuidados núcleos urbanos de esta comarca se aproxima, sobre todo en invierno, al Silencio casi propiedad del Maestrazgo y tan apreciado por la gran mayoría en los tiempos que corren. Aquí pasan a otro plano las excesivas ‘señales acústicas’ que saturan la sociedad actual. Y honor se hace de ello con la denominada en inglés como ‘The Silent Route’.

La carretera A-1702 da, sin pedir nada a cambio, 63 kilómetros de paisajes imposibles entre las comarcas del Maestrazgo y Andorra-Sierra de Arcos en los que el misterio y el enigma de la creación imperan pero, por debajo siempre, de su solemne Silencio. Este rasgo distintivo de la comarca penetra tanto que incluso, vecinos como J.L. de Ladruñán, le dedica su tiempo con palabras tan hondas como estas:

Dicen que en el Maestrazgo

el silencio habla

Es la comarca del Temple

Es una tierra que te engancha 

Dicen que el viajero viene

a disfrutar de su encanto

A comprobar si es muy cierto

Aquello que le han contado 

Dicen que por las noches 

Si miras el firmamento 

Verás como las estrellas bailan

Parecen dar un concierto.

Al despertar por la mañana 

Si escuchas con atención 

Oirás muy dulcemente 

Que entonan una canción.

Creerás que estás dormido

Que la escuchas dentro de ti

Una vez que has despertado

Descubres que no es así.

Si observas con atención 

Verás que todo está en calma

La canción que tú escuchas

Es porque el silencio habla

Su propia naturaleza

A veces hace decir

Si esta tierra tan hermosa 

En verdad puede existir.

Necesitas poco tiempo

Para poder comprobar 

Que todo lo que te han contado 

Es la pura realidad

Notarás dentro de ti

Si escuchas tu corazón

El cariño de su gente

Te lo ofrecen con amor.

Cuando regreses a casa 

Algunos preguntarán

Si lo que has visto es cierto

Si lo que dicen es verdad.

Sé que serás sincero

Y también les dirás 

Que en el Maestrazgo

El silencio habla

Las estrellas bailan

Pero lo más importante

Es que sepan

Que Teruel Existe

Que nadie pueda dudar 

Y sobre todo que entiendan 

Que tú ya has estado aquí

Y lo has podido comprobar


 

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