Fue hace exactamente un mes cuando el rey Carlos Gustavo de Suecia anunciaba importantes cambios en la Casa Real, una decisión que afectaba directamente a los hijos de los príncipes Magdalena y Carlos Felipe, a los que les retiraba el tratamiento de altezas reales.

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La decisión, que no dejó de sorprender a medios y al pueblo sueco, fue meditaba por la propia Familia Real, y tras hacerse pública, los dos hijos menores del monarca confirmaron estar de acuerdo con el cambio, y aseguraron que había sido meditado y que estaban al tanto antes de que se diera a conocer.

Pero fue hace varios años cuando se gestó esta idea. Concretamente en el bautizo de su séptima y última nieta, la princesa Adrienne, que nació el 9 de marzo de 2018, donde hubo un detalle que ahora se ha rescatado para corroborar que este anuncio ya estaba previsto.

Durante la ceremonia religiosa dedicada a la tercera hija de Magdalena de Suecia y Chris O’Neill, que tuvo lugar en la isla de Lovön, llamó la atención que entre los seis padrinos que tenía el nuevo miembro de la familia Bernadotte no figurara ningún miembro de la Familia Real, cuando todo apuntaba a que los elegidos serían sus tíos políticos: la princesa Sofia y el príncipe Daniel. Según indica la revista sueca Svensk Dam, aquel detalle sin importancia en ese momento, ahora cobra un especial significado.

Magdalena de Suecia bautizo
Gtres

Fueron cinco amigos y a la sobrina mayor de Chris O’Neill los encargados de convertirse en padrinos de la pequeña Adrienne: Así, Nader Panahpour, amigo de la infancia de Chris; Coralie Charriol Paul, amiga de la pareja y miembro de la saga Charriol de joyeros; Gustav Thott, marido de la mejor amiga de Magdalena de Suecia; Charlotte Kreuger Cederlund y Natalie Werner, ambas íntimas de la Princesa, y Anouska D’Abo, sobrina mayor de Chris asistieron a la cita religiosa de la menor de los nietos del rey Gustavo.

A todo ello se le suma la decisión de Magdalena de tomar su propio camino y, movidos por el trabajo de su marido, salir de Suecia para vivir en Londres y después en Miami, Florida. El hecho de que vivir lejos y, por tanto, no poder asistir a la mayoría de actos institucionales, de que Chris o’Neill renunciara a su título de príncipe y a otros títulos nobiliarios cuando se casó con ella para poder seguir ejerciendo su carrera profesional se suman a la anterior elección de los padrinos de Adrienne. Tres razones más que suficientes para que sus niños y los hijos de su hermano terminen por despojarse de los deberes futuros que corresponden al jefe del Estado.