Todo lo que rodea a Rocío Carrasco termina siendo un misterio. La hija de Rocío Jurado mantiene una nula relación con su familia materna y no deja de ser algo muy llamativo. Primero fue la separación de su ex, Antonio David Flores, luego el distanciamiento de sus hijos y, finalmente, el resto del clan Mohedano optaba por desvincularse de la presentadora. ¿Qué ha podido pasar para llegar a este extremo? Raquel Mosquera ha abierto un poco la caja de los truenos para dar algunas pistas…

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La aparición de Fidel Albiac no sentó nada bien en la familia de Rocío Carrasco. Así lo contó la propia Raquel Mosquera en su última intervención en televisión. Al boxeador no le gustaba nada el nuevo novio de su hija y, según apuntaban desde Sálvame, tampoco a Rocío Jurado. Un cambio que podría haber motivado el trasvase de apoyos de la hija de la más grande al que fue su expareja y padre de sus hijos, Antonio David.

La relación de Rocío con la pareja de su padre no siempre ha sido mala. Cuando esta era joven, se llevaba muy bien con la peluquera. Un entendimiento que, poco a poco, se fue pasando. “Fue a partir de la herencia”, explicaba José Manuel Parada en Viva la vida. “Cuando Rocío era joven tenían un trato muy cordial”. Los desencuentros con el reparto de las propiedades del boxeador hicieron que Rocío y Raquel se distanciasen.

Tampoco ayudó el evidente cambio de actitud de Mosquera con la prensa. De aparecer siempre al lado de Pedro Carrasco, la peluquera fue convirtiéndose en personaje por cuenta propia sobre todo tras el fallecimiento del deportista. Raquel empezó a conceder entrevistas donde aireaba los trapos de la familia de su marido, algo que no sentó nada bien a su hija Rocío. Fue entonces cuando ya la relación saltó por los aires.

“Que pases mucho tiempo con tus hijos”, aseguraba Raquel que Pedro le decía a su hija. Un consejo que la peluquería hacía público en uno de los momentos más delicados para Rocío. La derrota contra Antonio David ha hecho que el presente de la presentadora sea más incierto que nunca.