Rocío: contar la verdad para seguir viva está llegando a la recta final de su emisión. En el episodio número 11, Rocío Carrasco vuelve a centrarse en Antonio David para cargar brutalmente contra él después de las graves "lesiones psicológicas" que le ha provocado con cada acto que se ha atrevido a hacer para arrebatarle a sus hijos y dejarla completamente sola. En 'Dejándonos la piel', así se titula la nueva entrega, la hija de Rocío Jurado se ha venido abajo al recordar las llamadas amenazantes que recibía por parte de su exmarido en medio de los procesos judiciales que tuvieron lugar entre diciembre de 2016 y agosto de 2019.

Artículo relacionado

"Este ser cogía el teléfono y usaba esa llamada para decirme 'ya te he quitado a una te voy a quitar al otro'. Amenazas, insultos, hija de puta, zorra... Lo que ha hecho ya públicamente, lo hace a través del teléfono igualmente. Yo sé lo que ha hecho conmigo y sé lo que ha hecho con mis hijos, ha intentado volverme loca pero no lo ha conseguido", ha confesado Rocío Carrasco destrozada por todo el dolor que Antonio David le ha causado durante años.

Toda esta polémica, que Rocío Carrasco ha guardado en silencio durante más de una década, ha terminado provocándole un "estado de ánimo depresivo, tristeza, llanto y crisis de angustia", según recogen los informes psiquiátricos pagados de su propio bolsillo en el año 2011.

"No he querido nunca acudir a un psiquiatra ni a un médico porque estaban en proceso todos estos procedimientos para quitarme la custodia de mis hijos. No quería por nada de este mundo que este señor se agarrara a que yo no estaba bien psicológicamente y darle un arma para que él lo utilizara", ha explicado la mujer de Fidel Albiac. La presentadora nunca ha recibido ayuda de un profesional en su enfrentamiento contra Antonio David en los Juzgados por miedo a que el ex guardia civil pudiera tomar represalias en su contra.

Artículo relacionado

"No duermo ni con pastillas. Este señor ha hecho que mis hijos me odien. Me ha privado del amor, del cariño y del respeto y de la confianza de mis hijos. Lo ha hecho privada y públicamente. Me da vergüenza salir a la calle. Me desmerece como persona, como mujer. Me coarta y me mutila. Tengo un trabajo en el que tengo que estar de cara al público. No he podido trabajar en muchísimas ocasiones porque no me atrevo", ha rematado con el corazón en un puño.