En el último día de juicio por el caso Nóos, el diseñador Lorenzo Caprile se acercó hasta la Escuela Balear de la Administración Pública para apoyar con su presencia a la infanta Cristina. A su llegada a los juzgados, saludó en la sala de vistas a su amiga con un fuerte abrazo, antes de que el caso quedase visto para sentencia.

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Caprile se sentó entre el público y escuchó el alegato final del abogado defensor de Cristina de Borbón, Pau Molins, que la desvincula completamente del entramado empresarial de su marido, Iñaki Urdangarín, alegando que el exjugador de Balonmano ejercía el dominio absoluto y que la infanta estaba completamente al margen.

La amistad que une al diseñador madrileño con Cristina se desarrolló a raíz de que realizara para ella el vestido de uno de los días más importantes de su vida, como fue su boda con Urdangarín en el año 1997. Además, es sabido que él también es modisto de la reina Letizia y de la infanta Elena, para las que ha creado trajes en varias ocasiones.

Ahora solo queda esperar la sentencia del juez y ver si finalmente la Infanta sale impune de las acusaciones que se la imputan, por las que se la podría condenar a ocho años de cárcel.

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