Si algo nos ha enseñado Alba Santana a lo largo de estos últimos meses es a afrontar los golpes que da la vida con entereza y generosidad. Así lo demostró durante los días previos y posteriores a ese 23 de junio que nunca va a poder olvidar. Alba viajaba hasta Madrid para estar al lado de su madre. Arroparla, cuidarla y no separarse de ella en ningún momento. Un duro final en el que la hija de Mila Ximénez sacaba fuerzas para agradecer el cariño con el que siempre se había tratado a su madre. Toda una lección de fortaleza que ha quedado en la memoria de todos.

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No han sido fáciles estos últimos meses para Alba Santana. La hija de Mila Ximénez y Manolo Santana perdía a su madre hace ahora justo un año. Tras luchar contra el cáncer que le fue diagnosticado, la periodista fallecía en su casa de Madrid acompañada por sus seres más queridos. “El vacío es enorme”, aseguraba Alba poco después. El recuerdo de su madre siempre estará presente.

A la pérdida de Mila se le unía, tan solo unos pocos meses después, el fallecimiento de Manolo Santana. La relación del tenista con su hija no era, desde luego, tan cercana como la que tenía con su madre pero su pérdida supuso un enorme revés para Alba. Junto a algunos de sus hermanos, la joven despedía a su padre en la capilla ardiente que se instaló para la ocasión en la Caja Mágica. “Sé que me estará cuidando, tanto ella como mi padre”, se sinceraba.

alba santana

Alba Santana, tras la pérdida de su madre, Mila Ximénez

Gtres

Junto a sus hijos y su marido, Alba Santana continúa con la discreta vida que siempre ha llevado. Orgullosa de sus padres y del enorme legado que han dejado, cada uno en su terreno, la hija de Mila trata de superar el dolor. No han sido meses fáciles. Poco a poco, el tiempo termina curándolo todo.