El otro célebre amor de Bárbara Rey que le rompió el corazón: Carles Rexach

"Lo que he llorado yo por ese larguirucho no está escrito", contó la exvedette en el programa 'Col·lapse' de TV3

Montse Jolis

Periodista especializada en corazón y sociedad

Actualizado a 11 de febrero de 2024, 15:00

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Bárbara Rey (74 años) nunca ha dejado de estar en el 'candelabro', para bien o para mal. Su vida es, aparentemente, un libro abierto porque apenas le queda nada por contar. Sin embargo, aún quedan pasajes en su vida de los que poco, o nada, ha hablado, y cuando lo ha hecho parece que ha pasado casi inadvertido. Uno de esos episodios fue su romance con Carles Rexach (77 años), a finales de los años 70, cuando el futbolista del Barça era el soltero de oro del fútbol español y ella triunfaba en televisión y en teatros de revista.

 

La vedette, en una imagen de 1978.

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Dos guapos de revista

Bárbara Rey era alta, guapa, con unas piernas infinitas y una voz tan grave que le confería una inusitada sensualidad que volvía locos a los hombres (y a muchas mujeres). Carles Rexach era alto, rubio, ojos azules, físico imponente (de deportista) y un apéndice nasal que, lejos de afearle, lo hacía más atractivo. Era, además, un hombre socarrón al que parecía que la vida no le preocupaba en absoluto. Los aficionados del Barça lo adoraban por su elegancia sobre el césped, al tiempo que renegaban de él cuando detectaban que no hacía mucho por ir tras la pelota. Cansarse, lo justo.

El pasado octubre, en el programa de TV3 'Col·lapse', dirigido y presentado por Ricard Ustrell, Bárbara Rey habló, por supuesto, de su romance con Juan Carlos I, pero se le preguntó por su historia de amor con Carles Rexach. Bárbara contó que él le decía: "Yo no tengo novia, yo soy 'el soltero de oro' del Barça, y me buscan novias todo el rato... pero él me siguió llamando y empezamos a salir", contó Bárbara.

 

Rexach era el soltero de oro del fútbol español.

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Por las tardes veía a su novia y por las noches, a Bárbara

Joven, guapo y jugador del Barça. Con esta tarjeta de presentación no había soltera –o casada–  que se le resistiera. Desde luego, a Carles Rexach no le faltaban amigas, pero también tenía una novia, la oficial, una discreta maestra de profesión llamada Silvia Itoiz con la que Carles se debaja ver por las tardes en los bares de la zona alta de Barcelona. "Él entrenaba por las mañanas, la veía a ella por las tardes y a mí me veía por las noches", recordó Bárbara Rey. ¿Era Rexach un golfo? Sí, un golfo simpático que las enamoraba a todas.

Llevaban seis meses viéndose y Rexach le pidió  Bárbara que no hablara "de lo suyo", por miedo a que el entrenador lo castigara. Y Bárbara "como una gili, diré que hemos coincidido un par de veces".

Bárbara cumplió su palabra. Cuando en 1978, la revista Lecturas le preguntó por su 'affaire' con Rexach, la vedette echaba balones fuera, nunca mejor dicho. A la pregunta de si eran novios, Bárbara respondió: "Solo somos buenos amigos". Ante la insistencia del periodista sobre el tema, Bárbara zanjó el asunto: "Nos conocimos y nos caímos bien. Surgió una amistad, pero yo no apunto las fechas en las que empiezo una amistad. Si fuera un amor, sí que recordaría la fecha, claro. En un amor, en un noviazgo, las fechas se graban, son importantes, se conmemoran... En una amistad, no".

Bárbara cumplió su palabra y jamás hizo público su amor por Rexach. Hasta ahora.

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A puñetazos con los fotógrafos

Claro que siendo como eran Bárbara Rey y Carles Rexach tan famosos, era inevitable que algún día los fotógrafos los cazaran en alguna de esas salidas nocturnas. La más famosa sucedió cuando fueron descubiertos bailando en una conocida discoteca de Barcelona. A la pareja le acompañaban otros amigos, como los futbolistas Marcial y el holandés Neeskens. Cuando Rexach vio a los fotógrafos la emprendió a puñetazos y les obligó a entregarles el carrete.

Aquel incidente fue noticia en todos los periódicos y también tuvo repercusión en el seno del F.C. Barcelona. Marcial y Neeskens fueron traspasados y solo salvaron de la quema a Rexach porque era prácticamente el único catalán del equipo y hubiera supuesto una debacle barcelonista si la directiva hubiera decidido prescindir de él.

El punto y final a la relación

Un buen día esa "amistad" acabó. La propia Bárbara lo recordó en televisión. Charly le dijo: "Mira, ahora estaremos una temporada que no nos podemos ver porque si nos vemos, el Barça...". "Y se lo puse fácil. Le dije: 'vale, vale, cuando tú quieras'... Y a la semana siguiente sale en el 'Lecturas' que se casaba con su novia... Sí, vosotros reíros, que yo lloré un montón. Ahora me lo tomo a risa y con sentido del humor, pero te juro por Dios, lo que he llorado yo por este larguirucho, lo que no está escrito. Un hombre que no bebe, que es sano, deportista... Pensé que me había tocado la lotería. Joder, que si me había tocado...", se lamentó Bárbara. "Me tuvo ocho meses... o más, engañada".

En la serie de Antena 3 'Una vida Bárbara', la vedette por fin se atrevió a  verbalizar esa relación. Rexach fue su gran amor. “Realmente él tenía una relación de pareja con otra mujer y ella era un poco la otra de la historia", declaró la periodista Raquel Piñero. Chelo García-Cortés también es de la opinión de que Rexach fue muy cruel con Bárbara. "Carlos jugó con ella, se casaba a los pocos días y ella lo pasó muy mal".

Carles Rexach y Silvia Itoiz se casaron en junio de 1978.

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Carles Rexach y Silvia Itoiz se casaron el 30 de junio de 1978 en El Muntanyà, en Barcelona. Con la pachorra que le caracteriza, Rexach se paseaba por la urbanización tan tranquilo, sin afeitar y vestido de cualquier manera, apenas horas antes de la ceremonia. "La boda es a las siete de la tarde –decía tranquilo Carles– y ya me dará tiempo para arreglarme", recordaba la revista Lecturas. "Después de comer, Carles se acostó para hacer la siesta, ya que, según él, le esperaba un atardecer muy ajetreado. Como así fue. Media hora antes de la ceremonia, se levantó, se aseó y con su parsimonia habitual se fue para la iglesia", relataba Lecturas.

Padre de tenista y feliz abuelo de cinco nietos

Tras la boda, se le acabaron a Carles Rexach las noches de juerga. A los tres años de casarse se retiró del deporte profesional, montó una escuela de fútbol junto a otros compañeros, y entró a formar parte del cuerpo técnico del Barça. Fue segundo entrenador del primer equipo con Johan Cruyff, su amigo del alma, y también entrenó al Barça tras la marcha del holandés. Rexach nunca se desvinculó del Barça, el equipo que le vio nacer y crecer como futbolista, a excepción de un año en que se fue a entrenar a Japón.

 

Retirado del fútbol, Rexach es hoy un hombre de negocios.

Gtres

A nivel personal y familiar, Carles  y Silvia son padres de dos hijos, Carles jr y Marta, que les han dado cinco nietos.

Carles Rexach Itoiz intentó labrarse un futuro como tenista profesional, pero su mejor posición en el ránking ATP fue figurar en el puesto 391. Ganó un título individual en un torneo Future, fue finalista en otros diez, y tuvo un mejor palmarés en dobles, con 24 títulos. En la actualidad, tiene 44 años y está retirado del tenis, pero trabaja en la empresa familiar. Marta Rexach Itoiz, por su parte, es licenciada en Ciencias de la Actividad Física por el INEFC y actualmente dirige el complejo deportivo Putxet Sport en Barcelona.

Toda la familia participa en la empresa Rexach Esports, cuya actividad es ser intermediaria de productos diversos. El presidente es Carles Rexach, su hijo es consejero delegado, y Silvia Itoiz y Marta Rexach son consejeras. Todo queda en casa.

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