El caso de los instagramers que drogaban, violaban y grababan a menores

Mayka Navarro nos cuenta todos los detalles del caso de 'Los Petazetaz' desde como conseguían a sus víctimas hasta como la policía ha dado con ellos

Mayka Navarro

Periodista especializada en sucesos y en ‘true crime’

Actualizado a 6 de marzo de 2024, 06:30

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Yo paso vídeos fornicando si queréis. Soy un auténtico depredador”. La bravuconada iba acompañada de gritos y aullidos que recordaban a los que en su día compartieron los integrantes de aquel otro grupo de violadores, el de La Manada. El que se presentaba como depredador era José Hernán A. G. de 34 años, quién junto a Iván G., de 21, integraban el dúo cómico Los Petazetaz, y que fueron detenidos por la Policía Nacional el pasado 24 de enero en Madrid, acusados, entre otros delitos, de agresión sexual a menores de edad.

La madriguera de Vallecas

Los Petazetaz disponían de una cuenta en Instagram que empezaba a tener tirón entre los adolescentes más jóvenes gracias a la publicación de vídeos virales de humor, con entrevistas absurdas en discotecas. La detención coincidió con el estreno en Netflix del documental ‘No estás sola: la lucha contra la manada’, de los cineastas Almudena Carracedo y Robert Bahar. Los detalles de la investigación policial ponen en evidencia lo mucho que queda por hacer contra la violencia sexual. La manada madrileña utilizaba el piso en Vallecas del mayor de los dos para citar a sus víctimas, a las que presuntamente drogaban para agredir sexualmente. Jóvenes que en algunos de los casos no tenían más de 15 años. Unas niñas que se sentían atraídas por la popularidad de los personajes, aunque los investigadores disponen también de imágenes con niños vejados sexualmente.

La secuencia empezaba con una invitación a la madriguera para conocerse, tomar algo y reírse un rato viendo vídeos. Así comenzaban los encuentros en casa de Los Petazetaz. Iniciaban la velada ofreciendo unas caladas de porros. Luego se inauguraba lo que habían bautizado como el “chorri time”, en el que la marihuana y el hachís dejaban paso al GHB, o éxtasis líquido, que tomaban mezclado con alcohol. El juego consistía en beber hasta comprobar quién aguantaba más.

Vídeos sin consentimiento

El objetivo era mantener unas relaciones sexuales que en algunos casos fueron grabadas, sin el consentimiento de las jóvenes. La mayoría no tenía opción de oponerse, y a la que lo hacía, le advertían que debía abonar el alcohol y las drogas que habían consumido.
La primera denuncia se presentó a finales de diciembre. Una joven dedicada también a las redes sociales se presentó en la comisaría de Alcalá de Henares y explicó que había convivido de alquiler en un piso de La Gavia, en la Villa de Vallecas, con José Hernán, quien ya tenía antecedentes por delitos contra la salud pública. Y que se había decidido a denunciar porque había presenciando cosas que no le parecían bien y que cada vez eran más frecuentes.

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Víctimas adormecidas

Aseguró que acudían chicas cada vez más jóvenes, que las tocaban y que les daban una cosa llamada ‘chorris’ en las bebidas que a muchas las dejaba adormecidas. Se referían a la droga sintética conocida como GHB, una de las utilizadas en la práctica de la sumisión química. La denunciante aportó un vídeo que le había llegado por casualidad en el que uno de los sospechosos mantenía relaciones sexuales con una joven que parecía inconsciente. La joven aportó teléfonos, nombres, dominios y facilitó la identidad de algunas niñas que se habían quejado de Los Petazetaz por mensajes privados en Instagram. Los investigadores empezaron a trabajar y llegaron hasta uno de los vídeos grabado con su teléfono móvil por el mayor y en el que se veía manteniendo relaciones con una menor. Unas imágenes que habían circulado por varios grupos de WhatsApp sin el conocimiento de la víctima.

Los investigadores llegaron a identificar a cinco menores que fueron invitadas a la vivienda. Todas recordaban algunas secuencias de aquella noche, pero la mayoría no eran conscientes de haber sufrido una agresión sexual. Y las que sí lo eran, decidieron en un momento no denunciar por vergüenza, por el sentimiento de culpabilidad de haber acudido voluntariamente a la cita, por miedo a las represalias y por pensar que no las creerían. Una de las víctimas relató que acudió a la casa, que estuvo consumiendo drogas y que se marchó, aunque quedó con los chicos para verse más tarde en un parque donde, aseguró, fue violada por el mayor. En las notas de voz que el mayor compartía en sus grupos de WhatsApp alardeaba a gritos de sus hazañas. “Solo follo yo”, les aseguraba para preguntar: “¿Queréis vídeo?”. Ante el jadeo baboso del resto pidiendo las pruebas, adjuntaba imágenes de dos jóvenes en ropa interior. El resto no tardaba en vomitar comentarios: “Joe con las dos jaja... ¿No están dormidas de choli, no? jaja”. El choli, era en realidad el chorri, el mote con el que conocían el éxtasis líquido, el GHB, que utilizaban en sus encuentros. Se trata de una sustancia depresora que ralentiza el funcionamiento del sistema nervioso central, que mezclado con alcohol puede anular la voluntad. Los investigadores decidieron hacer públicos los detalles de la operación Network porque sospechan que podría haber muchas más víctimas de la pareja de depredadores. De ahí el llamamiento público para que no tengan miedo y acudan a cualquier comisaría para denunciar.

Actuando desde agosto

Madrid se hizo cargo de la investigación y concretó que la pareja de sospechosos debía llevar actuando desde agosto. Hay alguna otra pista que sitúa dos meses más atrás, en junio, el posible inicio de este patrón de violaciones, aunque los investigadores no han dado todavía con esas víctimas. Además, está el testimonio de otra joven que no fue agredida, pero que contó a los policías haber recibido en su móvil un vídeo del entorno de José Hernán en el que se veía cómo cometía una de las agresiones. Iván, que vive en el barrio de Salamanca de Madrid, pasaba mucho tiempo en la casa de Vallecas de Hernán. Allí grababan muchos de sus vídeos, aunque también producían contenido para sus cuentas sociales en conocidas discotecas como el Teatro Barceló, donde alternaban con otros creadores y famosillos de poca monta de la televisión.

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Pornografía infantil

Normalmente eran las niñas las que, con el tirón de la fama, contactaban con ellos por Instagram para poder conocerlos. Las citas las concertaban en el domicilio de La Gavia. Una vez drogadas, podían pasar dos cosas: que los sospechosos intentaran mantener relaciones sexuales con la adolescente – ya drogada y por tanto sin capacidad de saber lo que estaba pasando– o que, si ella se negaba, la intimidaran advirtiendo que debían pagar con sexo el alcohol y las drogas que habían consumido. En España el límite de edad de consentimiento sexual está en 16 años y los dos investigados son adultos. En el caso del mayor además, las víctimas aseguraron que les proporcionó droga a cambio de sexo, lo que constituye también un delito de prostitución. A los que hay que sumar los de exhibicionismo, contra la salud pública, pornografía infantil, por la grabación y distribución de al menos un vídeo, así como las agresiones sexuales. La Ufam de la Poli- cía Nacional no da el caso por finalizado, al contrario, las investigadoras están convencidas de que no ha hecho más que empezar. Están a la espera del resultado del volcado de todos los terminales incautados tras las detenciones para determinar si hay más grabaciones y si pueden identificar y contactar con más víctimas. El salón de la vivienda de Vallecas contaba con numerosas cámaras, de las que no se tiene constancia si funcionaban. De momento, la policía cuenta con cuatro víctimas que denunciaron cinco violaciones; las cuatro fueron agredidas sexualmente por José Hernán y una de ellas, además, por Iván, aunque en ese último ataque no consta que se utilizara previamente droga. Unas denuncias que se han formalizado después de la detención. El 24 de enero cuando los integrantes de la Ufam realizaron las detenciones y los registros encontraron en el piso del Ensanche de Vallecas a una quinta menor, que vivía en la casa. La joven aseguró que aunque se lo habían propuesto, ella se había negado a acostarse con ellos. Tras pasar a disposición judicial, solo el mayor ingresó en prisión, el otro quedó en libertad con cargos. Tres semanas después, su abogado presentó un recurso y la magistrada le dejó también en libertad a la espera del avance de las investigaciones.

En libertad con cargos

Y ahora usted se preguntará cómo es posible que estén en libertad ante unas acusaciones tan graves y con víctimas menores. La magistrada entendió que no hay riesgo de fuga, ni de que vuelvan a cometer los delitos de los que están acusados ni de destruir pruebas. Y lo más importante, en el momento de la detención el informe de la policía detallaba las agresiones a partir de los vídeos, pero no tenían más denuncias que la primera joven que había vivido en aquella madriguera y se decidió a contarlo a la policía.

Los abogados de las víctimas están elaborando un escrito a partir de las nuevas denuncias para solicitar el ingreso en prisión de los dos sospechosos, a los que se les ha tragado la tierra y quitado las ganas de subir contenido en redes con sus gracias.

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