Apenas podía sostener la pesada cámara cuando Ángel Cristo (hijo) apretó el botón. Click. Una vez, y otra más. Y otra. “Hice todos los carretes que pude”. El niño de 12 años se acordaría años más tarde, sentado ante un redactor y una cámara de television, del día en el que fotografió al rey de España en actitud privada con su madre, Bárbara Rey (73 años). 

Escondido tras unos setos, Ángel Cristo (42 años) hacía sonar el obturador de su cámara. Le había enseñado a utilizarla una amiga de la familia, Chelo García Cortés. “Yo le había enseñado al niño a hacer fotos. Para mí no había ningún problema enseñarle al hijo de mi amiga a hacer fotos. Lo que él hace después, yo no lo sé. Él se proclama autor de las fotos.”, dice la periodista a ‘Espejo Público’.

Chelo García Cortés, una mentora arrepentida

Chelo García-Cortés llevaba años siendo una de las grandes amigas de Bárbara Rey. Ella la animó a que abandonara la vida de pesadilla que llevaba al lado de su maltratador y la instó a que luchara por sus hijos, buscándoles el mejor porvenir posible lejos de las conductas violentas de Ángel Cristo. Por lo tanto, también fue esencial en la vida de los hijos de Bárbara, por quienes siempre ha sentido un tremendo cariño. 

Licenciada en Periodismo, durante años, además ejerció como fotógrafa. Cuando el niño le pidió consejo, ella no dudó en dárselo.  No esperaba que, el día de mañana, todo lo que le había enseñado acabara convertido en uno de los reportajes fotográficos más polémicos de nuestra historia. Chelo ha llegado a lamentar que Bárbara tomara la decisión de fotografiarse. "Algo que me dolió mucho fue ver cómo ella se podía dejar manipular, cómo la podían dirigir. Fui la primera en avisarle de que la iban a traicionar". 

chelo barbara
GTRES

“Yo mismo llevé a revelar los carretes”, ha contado Ángel Cristo en ‘De Viernes’. Esas fotografías, tal y como ha contado el hijo de Bárbara, fueron las que se emplearon para chantajear al monarca. “Mi madre toma la decisión de hacerle unas fotos al Rey. Se esconden unas cámaras en la habitación, otra en el comedor…Estoy durante unas 2-3 horas haciendo fotos íntimas. A mi madre se le entregan entre 25 y 30 millones de pesetas”. Algo que durante años la propia Bárbara Rey ha negado.

Ángel Cristo jr
Telecinco

 

Ángel Cristo se habría apostado detrás de unos setos para no ser visto y, durante el tiempo que duró el encuentro, él dio buen uso de la cámara. Una vez más, estaba ayudando a su madre. La versión que él sostiene de cómo era la desigual relación madre e hijo, en la que el niño era, prácticamente, un esclavo a servicio de su progenitora.

¿Qué se ve en las fotos que Ángel Cristo realizó a su madre y al rey?

“En ese momento tuve mucho miedo”, dice a ‘De Viernes’. “Un niño no tiene por qué ver a su madre desnuda con otro hombre en ningún momento”, dice con la mirada triste que conserva a lo largo de toda la entrevista; y cuya segunda parte se emite el 1 de diciembre.

"En la habitación de mi madre siempre había mucho dinero en efectivo de su chantaje al rey", ha recordado. Un dinero que, según él, su hermana empleaba para comprar droga. "Ella no se enteraba de nada de lo que pasaba en la casa, porque desde los 13 años se drogaba", dice, dejándola al margen de aquello a lo que él sí que hizo frente. 

Este padre de una niña habla de traiciones, chantaje, fortunas dilapidadas en juego, drogas y comportamientos abusivos. Recuerda cómo la relación con Bárbara Rey, estaba más próxima a la de un matrimonio que a la de una madre y su hijo. "Ella siempre quería más", cuenta de los masajes de tres horas que le podía llegar a hacer a diario. También debía hacerse cargo de todas las tareas de la casa; algo que la vedette asegura que era imposible, puesto que tanto él como su hermana Sofía estudiaban en un internado. 

Ángel Cristo ha querido contar ahora su versión de la historia. "Espero que el dinero que le hayan dado le sirva para montar un negocio", le habría dicho su madre a su hermana Sofía. Las dos están devastadas. No podían imaginarse algo así, y menos por parte de él; que siempre había sostenido que, tras salir de la casa de La Moraleja, donde vivía con sus padre y las peleas eran habituales, había empezado, al fin a ser feliz. Ahora reescribe el relato para contar un lado de su madre que pocos conocían y que, según él, fue una verdadera "pesadilla".