Charlene de Mónaco se va a perder el viaje más especial junto a su marido. La princesa, que se encuentra en Sudáfrica desde hace dos meses recuperándose de una grave infección en la nariz, los oídos y la garganta, no podrá acompañar al príncipe Alberto en una cita que seguro que le trae muy buenos recuerdos: la celebración de la inauguración de los Juegos Olímpicos.

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Con una lista de invitados muy limitada debido a las restricciones por la pandemia del coronavirus, el príncipe Alberto va a ser uno de los 1.000 privilegiados que presencien el próximo viernes 23 de julio a las 13:00 horas en España la inauguración de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. El royal, que es miembro del Comité Olímpico Internacional y Presidente del Comité Olímpico monagesco, se quedará unos días en el país “para animar a su delegación, formada por seis deportistas que compiten en remo, tenis de mesa, natación, judo y atletismo”.

Charlene y Alberto de Mónaco

Charlene y Alberto de Mónaco en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012

GTRES

Además, el Principado ha informado a través de un comunicado, el príncipe Alberto acudirá antes de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos a una recepción en el Palacio Imperial, la cual estará presidida por el emperador Naruhito de Japón y el primer ministro del país, Yoshihide Suga.

Un gran evento que seguro que a Charlene de Mónaco le da mucha pena perderse. Cabe recordar que la sudafricana participó en los Juegos Olímpicos de Sídney en el 2000 como miembro del equipo de relevos de 4x100 metros estilos del país en el que nació. Un año en el que precisamente conoció al príncipe Alberto.

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Ocho años después, Charlene planeaba participar en los Juegos Olímpicos de Pekín, pero una grave lesión de hombro la dejó fuera de un torneo. Eso sí, la princesa siempre ha disfrutado mucho viviendo el torneo desde las gradas, en donde ha mostrado su mejor cara, siempre sonriente y espontánea, lejos de la mujer tímida y reservada que tiene a todos acostumbrados.