Existen tres variedades de cáncer de mama, la mayoría de ellos, por suerte, con altas posibilidades de curación.

  • El 70% de los tumores de mama son luminales u hormonodependientes. Estos tumores se subdividen en: luminales de tipo A, que tienen mejor pronóstico y, en la mayoría de los casos, se tratan solo con tratamiento hormonal o cirugía; los luminales de tipo B, en cambio, tienen peor pronóstico porque, por ejemplo, las células tumorales pueden reproducirse muy rápido.
  • Entre un 15 y un 20% son tumores HER2 Positivos. Estos tumores tenían muy mal pronóstico hasta que apareció el medicamento trastuzumab, en 2005, y el pertuzumab, en 2016. Ambos han aumentado de forma decisiva la supervivencia de estas pacientes.
  • El resto de tumores (entre un 5 y un 10%) son triple negativos. Son los más difíciles de tratar porque son más agresivos, no admiten tratamientos hormonales y, de momento, no existen terapias dirigidas contra ellos. Suelen ir asociados a una mutación genética. Son los tumores que más se están estudiando ahora mismo.