Los plaguicidas de los alimentos pueden tener efectos perjudiciales para la salud, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pueden provocar cáncer, dañar al cerebro o al feto. Son más vulnerables los agricultores y jardineros, las mujeres embarazadas y los niños. Lifosato, clorpirifós, diaznón, mancozeb, prochloraz.... hay hasta 500 pesticidas autorizados en la UE y hacer una lista resultaría interminable. Según la Oficina Estatal de Control Químico y Veterinario de Alemania, se ingiere una media de 0,4 mg de pesticidas por cada kilogramo de frutas y hortalizas. Los alimentos más contaminados son: fresas, espinacas, nectarinas, manzanas, melocotones, apio, uvas, peras, cerezas, tomates, pimientos y patatas.

Para que no lleguen a tu mesa

Para arrastrar los pesticidas de la fruta y la verdura:

  • Lava los productos de la huerta a fondo. Durante más de un minuto y a ser posible con agua templada. Si además añades un poco de bicarbonato sódico al agua, mejor.
  • Sin embargo, las lechugas, acelgas y espinacas, mejor lavarlas hoja por hoja con agua fría, de lo contrario pierden su frescura. Y desechar las hojas exteriores.
  • A la hora de secar cualquier fruta o hortaliza, usa papel de cocina porque ayuda a arrastrar los restos de pesticidas.
  • De todas formas, pelar es lo más efectivo, aunque también se eliminan parte de sus vitaminas, minerales y fibra.
  • Se recomienda lavar bien sobre todo las peras y las manzanas, donde hay más restos de pesticidas.