Protégete de ellas

Cómo prevenir las infecciones por bacterias

Están en todas partes, especialmente en la cocina y el baño, pero también en nuestro cuerpo. No hay que obsesionarse con la limpieza, pero conviene adoptar buenos hábitos en el hogar y en la higiene personal

CÓMO PROTEGERTE DE LAS BACTERIAS

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"Las bacterias y los microorganismos se pueden encontrar en cualquier ambiente, tanto biológico como en cualquier superficie inerte", explica el profesor Manuel Martínez Bueno, catedrático del departamento de Microbiología de la Universidad de Granada. "Y se acumulan –continúa– donde encuentran las condiciones apropiadas para multiplicarse. Un poco de humedad y restos de materia orgánica es suficiente. A algunos les basta con un poco de agua y sales minerales". Así, podemos encontrar una carga microbiana elevada en algunos utensilios habituales del hogar, en la superficie de cualquier alimento o incluso en nuestro cuerpo. "Pero no hay que vivir con una neurosis compulsiva y con una limpieza obsesiva pensando siempre en negativo sobre las bacterias. Basta utilizar el sentido común en la limpieza del hogar y también en nuestra higiene personal –aconseja el profesor Martínez–, porque las bacterias nos aportan más beneficios a nuestra salud que efectos indeseables".

En la cocina: bayetas, tablas...

"Lo más probable es que tengamos microorganismos fecales en nuestra cocina, en la tabla de cortar los alimentos porque no la hemos lavado suficientemente, o en nuestro viejo estropajo, que no conseguimos tirar nunca hasta que está totalmente destrozado", comenta el profesor Martínez. A pesar de ello "lo normal en países desarrollados es que estemos sanos y rara vez tenemos una infección ligada a microorganismos". Pero el profesor sí que aconseja adoptar unos buenos hábitos de limpieza. Por ejemplo:

  • Lavarse las manos antes de cocinar, ya que pueden contener y diseminar microbios. Hazlo con la dedicación que requiere: unos 20 segundos e insistiendo entre los dedos y las uñas. Aclara y seca bien.
  • Sustituir con frecuencia los estropajos y las bayetas de cocina porque pueden contaminar las superficies. Lávalos tras cada uso y renuévalos . "No tiene sentido, por el precio, utilizarlos durante un mes", añade.
  • Limpiar bien la tabla de cortar los alimentos porque los crudos (carne y pescado) pueden contaminar los que se consumen sin cocinar (ensaladas o frutas). O usa mejor distintas tablas. La nevera y el fregadero también pueden tener bacterias de los alimentos crudos o de restos de comida de los platos.
  • Lavar las ensaladas de bolsa porque, una vez abiertas y cuando las hojas se estropean, se forma un jugo que estimula el crecimiento de salmonela, según la Universidad de Leicester.
  • No dejar la comida cocinada ni la que se quiera descongelar a temperatura ambiente, porque hay más posibilidades de que crezcan microorganismos; y tener un cuidado especial con las cremas y mayonesas caseras.

En el baño: toallas, esponjas...

Las bacterias también se acumulan en el baño porque encuentran un grado de humedad alto.

  • Cambia las toallas de mano a menudo y pon a secar las de baño en el exterior. Cuando están húmedas son un ambiente propicio para los gérmenes.
  • Los cepillos de dientes y sus vasos son otro foco importante de microbios. Renuévalos cada tres meses y desinfecta su vaso.

Y en nuestro cuerpo

"Las bacterias también pueden estar en cualquier parte de nuestro cuerpo –continúa el profesor–, pero principalmente en las zonas más húmedas. Hasta casi 1 kg de nuestro cuerpo son bacterias. Nuestra placa dental está densamente poblada, la superficie de la piel, las mucosas...".

  • La boca es la zona que más bacterias contiene. Muchas no causan daño, pero otras se aprovechan de la mala higiene para proliferar. "Por eso es fundamental –explica el Dr. Juan Carlos Llodra, profesor de Odontología Preventiva y Comunitaria– mantener una correcta higiene: un adecuado cepillado con dentífrico fluorado como mínimo dos veces al día y limpiar los espacios entre los dientes con cepillos interproximales o seda".
  • En los pies también pueden proliferar, sobre todo por sudoración excesiva, humedad... "Lávalos con un jabón con pH ácido", explica Josep Manel Ogalla, del Consejo General de Podólogos, porque desinfecta."Usa calcetines y medias de fibras naturales (algodón, lino, lana...), que evitan el mal olor y facilitan la transpiración. Y elige calzado de materiales nobles (piel o tela) en vez de sintéticos".

No olvides los pomos, las tablets, los móviles...

Los pomos de las puertas, los tiradores y los grifos son un foco de bacterias, ya que están en contacto constante con las manos, que no solemos desinfectar debidamente. Ocurre exactamente lo mismo con la pantalla del teléfono móvil, de las tablets, los mandos a distancia, los teclados... Si están sucios, al tocarlos, pueden transmitir microbios. No olvides limpiarlos a menudo.

Lluïsa Sanmartín

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