Nada mejor para combatir el frío que un buen caldo calentito, ya sea de carne, pescado o verduras; o una deliciosa crema con textura aterciopelada, es algo que siempre apetece para cenar.

A pesar de sus diferencias, todas las recetas tienen dos cosas en común: una buena selección de ingredientes y la cocción a fuego lento. Aquí tienes la mejor selección de caldos y cremas ligeros para este invierno, 10 recetas fáciles, económicas y además reconfortantes, ¿lo mejor de todo? Todas son con poca grasa, y muy digestivas. Que después de los atracones de Nochebuena y Navidad, hay que coger fuerzas para Nochevieja y Reyes.

Caldo de pollo con verduras

El clásico entre los caldos caseros es siempre el de pollo. Para preparar esta receta necesitarás 2 carcasas de pollo, además de nabos, chirivía, zanahorias, apio, puerro y cebolla. Una hora de cocción a fuego lento y listo. Un truco para que tu caldo quede más sabroso es sofreír las verduras antes de cubrirlas de agua. Para un plato más consistente, bastará con que añadas un puñado de fideos o arroz.

Crema de puerros y almendra

Si te gustan las cremas espesitas y suaves, esta vichyssoise te encantará. En esta versión de la tradicional crema de puerros con patatas añadimos unas almendras para aportar un extra de sabor y una textura más consistente. En vez de añadirle agua para la cocción, utiliza caldo de verduras, te quedará mucho más rica. El truco para conseguir la textura perfecta está en utilizar el caldo justo para cubrir los ingredientes.

Sopa juliana

Una sopa de las de siempre, un caldo de verduras que le debe su nombre al corte de las verduritas que lleva: zanahorias, apio, cebolla, patata y col. Es un plato nutritivo, ligero y además digestivo. Para que las verduras te queden en su punto, córtalas en tiras muy finas y cuécelas 15 minutos. Puedes añadirle un puñado de cuscús para hacerla más completa. Sírvela decorada con cuadraditos de puerro muy finos frescos. Aportarás una textura crujiente y un sabor fresco.

Crema de calabaza y curry

Sabores exóticos y una textura suave y sedosa es lo que encontrarás en esta crema de calabaza y curry con leche de coco. Acompañada con unas lonchas de jamón salteadas, unos berros frescos y unas semillas de girasol, es toda una delicia. También puedes añadir unos champiñones salteados con tomillo fresco. El secreto está en saltear las verduras antes de cubrirlas de agua e incorporar la leche de coco en el último momento.

Sopa de pescado y verduras

Para el caldo base, utiliza siempre pescado de roca, es mucho más sabroso y además económico. El resto de ingredientes son unas sencillas hortalizas, salteadas previamente, además de gambas frescas, almejas, y ½ vaso de vino blanco. La tendrás lista en tan sólo 40 minutos. Prueba a añadirle unos trocitos de merluza y unos mejillones a la hora de servirla, y por supuesto, espolvorea perejil fresco para completar la receta.

Crema de boletus

Para preparar esta crema de boletus, lo ideal sería conseguirlos frescos en otoño, aunque si no los encuentras, siempre los tienes disponibles en el supermercado congelados o en conserva. El delicado sabor del puerro junto con el boletus y la textura que le aporta la patata hace de esta crema un plato irresistible. En vez de utilizar agua, sustitúyela por un buen caldo de verduras que le aporte más sabor y añade 200 ml de leche evaporada para que adquiera cremosidad.

Sopa de cebolla y apio

Aunque sea un clásico de la cocina francesa, la sopa de cebolla ya es indispensable en nuestras mesas. Es fácil de hacer, con ingredientes de lo más sencillos y además está buenísima. Unas buenas cebolletas frescas, apio y caldo de verduras forman la base. Después, añade un poco de leche evaporada, sazona, tritura y listo. Sírvela con queso rallado bajo en grasa, unos tirabuzones de pasta brick horneados, y unos brotes de puerro.

Crema de marisco

Una exquisitez perfecta para las cenas navideñas (o para aprovechar los mariscos que te hayan sobrado de las fiestas) es esta crema de marisco con gambas rojas y langostinos. El secreto es un buen fumet de pescado que aporte el máximo sabor a la crema. El resto de ingredientes son: cebolla, ajo, puerro y zanahoria, además de salsa de tomate, nata líquida y un toque de brandy. Unas hebras de azafrán marcarán la diferencia. Sirve la crema con unos picatostes crujientes, una brocheta de gambas y cebollino espolvoreado, el resultado será inmejorable.

Sopa de coliflor y calabaza

Este caldo de verduras además de ser reconfortante es muy nutritivo, y es que lleva una buena variedad de vegetales tan completos como la coliflor, el pimiento verde, la calabaza, el maíz o la cebolla. Además lleva un majado de ajo, pan tostado, azafrán y perejil. Rehoga las verduras en unas cucharadas de aceite de oliva, cubre de agua y cuece según los tiempos indicados en la receta. Acompáñala con unos taquitos de jamón y unas hojas frescas de cilantro.

Crema de verduras asadas con champiñones

La clave del éxito de esta crema es el asado previo de las verduras que le aporta ese sabor tan peculiar. Berenjena, pimiento, tomate y cebolla, todo regado con un poco de aceite de oliva y una pizca de sal, 25 minutos de horno y listo. Después sólo tendrás que rehogarlas con ajo y cocerlas en un litro de caldo de pollo especiado con pimienta y comino. Tras haberla triturado, sírvela con unos champiñones salteados, un poco de perejil picado y jamón en daditos.