Además de la forma de relacionarse, el coronavirus ha cambiado también el entorno laboral. Han surgido nuevas profesiones, todas ellas relacionadas con la prevención del virus y con reforzar las medidas de seguridad de la población. La pandemia también ha puesto el foco en trabajos que, hasta ahora, no habían estado suficientemente reconocidos.

Una de las nuevas figuras laborales de las que más se habla son los rastreadores del Covid-19. Su misión es hacer un seguimiento de los contactos con los que el paciente diagnosticado con coronavirus ha estado, y los aíslan en una cuarentena preventiva para evitar perder el control de la epidemia.

Cada comunidad autónoma ha valorado la cantidad de rastreadores que necesita y tiene su propio criterio de selección. Se les imparte unos cursillos de entrenamiento y no todos tienen que tener un perfil sanitario, pero sí estar relacionado con la salud pública

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Otra figura que está cobrando especia importancia es la de auxiliar de playa. Mientras que para prevenir aglomeraciones en las playas, algunos ayuntamientos han optado por usar drones, otros han optado por contratar auxiliares, cuyo cometido es informar sobre sobre el aforo de las playas y controlar que se cumplen las medidas sanitarias que establece cada región.

Los controladores de temperatura son otras de la nueva profesiones surgidas a raíz de la pandemia. Su cometido será, en lugares con mucho tránsito de personas, tomar la temperatura a la gente, tal y como ocurría en los aeropuertos de casi todo el mundo cuando la pandemia estalló.

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Asimismo, será necesaria una mayor presencia de técnicos especializados en tareas de desinfección, tanto de la ropa como de los espacios. E incluso la contratación de psicólogos para los empleados que sufran miedos o incertidumbres en su vuelta a las oficinas de manera física.

Desinfección