Rañadorio, un pequeño pueblo de Asturias se ha convertido en el centro de la polémica. El motivo ha sido la peculiar ‘restauración’ de tres obras de arte que se encuentran en la ermita de la localidad. Marisa, una vecina de la localidad vecina al municipio de tan solo 16 habitantes, ha sido la autora del escandaloso cambio que han sufrido.

Artículo relacionado

Una talla de la patrona de la localidad junto a la Virgen y el Niño, una maternidad de María y Jesús y una imagen de San Pedro han sido las obras que han experimentado una transformación radical. "Yo no soy una pintora profesional, pero siempre me gustó, y las imágenes tenían mucha falta de pintarse. Así que las pinté como pude, con los colores que me parecieron, y a los vecinos les gustó”, ha dicho en declaraciones a El Comercio la espontánea ‘restauradora’.

El párroco de la ermita en la que se encontraban las tallas de siglo XV dio permiso a Marisa para ponerse manos a la obra con ellas. La mujer, que es estanquera, aprovechaba sus ratos libres para llevar a cabo su peculiar restauración de las obras. A Marisa, que se siente sorprendida por la polémica, ha expresado en El Comercio que antes de su intervención “las tallas estaban horrorosas”.

La Asociación Profesional de Conservadores y Restauradores ha expresado su indignación en Twitter. ¿A nadie le importa este expolio continuado en nuestro país? ¿Qué tipo de sociedad permite pasiva que destruyan ante sus ojos el legado de sus antepasados?”, dice en el tuit publicado. El episodio sucedido en Rañadorio recuerda mucho al sonado caso del 'Ecce Homo' de Borja.