Phedre Fitton perdió su batalla contra el cáncer en noviembre de 2013, cuando tenía 69 años, en Johannesburgo, Sudáfrica. Antes de morir, le dejó instrucciones a su esposo para que cuidara de la casa, de las plantas y, en especial, de un helecho que tenían en el baño al que parecía tenerle especial cariño. Le pidió que siguiera regándolo cuando ella ya no estuviera. Hasta aquí, esta podría ser una historia de lo más normal. Pero hace poco se ha descubierto un dato que cambia completamente la percepción de lo ocurrido.

El marido, Nigel, obedeció las últimas voluntades de su esposa hasta que hace unos meses decidió mudarse de vivienda. Evidentemente, iba a llevarse consigo el helecho que tanto preocupaba a su amada esposa y entonces descubrió... ¡que era de plástico! Aquella había sido la última broma que le había hecho su mujer. Se había pasado años y años regando una planta artificial. La hija del matrimonio, Antonia Nicol, comentaba en twitter:"puedo oír a mi madre riéndose".

Lejos de molestarse, el esposo encajó con deportividad la broma de su difunda mujer e, incluso, posó para el twitter de su hija, regando el helecho de plástico. La historia se ha hecho viral y después de que saliera publicada varias floristerías han obsequiado a Nigel con auténticos helechos para que esta vez sí que tenga sentido que se dedique a regarlos.